LO QUE SIEMPRE HEMOS QUERIDO DECIR, PERO HASTA AHORA NUNCA NOS ATREVIMOS

sábado, 31 de diciembre de 2011

FELIZ AÑO NUEVO 2012

Es la pausa que todos los años hacemos en nuestro espacio antes de atravesar a una nueva dimensión en el tiempo. Al parecer la diferencia es imperceptible, pero en realidad, este momento nos llena de ilusiones y renueva nuestro propósito de comenzar una vez más para hacerlo mejor y diferente.

Sentimos que sí, nos falta todo por vivir y que esta vez no olvidaremos las señales que delatan dónde los caminos se bifurcan. Esta vez intentaremos no apartarnos de lo que somos y de lo que sabemos. En nuestros corazones es un Nuevo Año para todos.

Estrecharemos las manos en este espacio universal para así asegurarnos de que nuestras buenas intenciones no se esfumen en el primer intento.


Marco Antonio

viernes, 23 de diciembre de 2011

¿A DONDE VAS?

¿A dónde vas con tanta prisa? Le pregunté cuando pasó por mi lado cubriéndome con su aura tibia que era lo más parecido a una caricia. Pero no recibí respuesta, sólo que aún con mis ojos cerrados fui capaz de percibir su sonrisa, su adiós definitivo, como si se alejara en un tren dejándome la sensación de que nunca regresaría.

Hoy es Navidad y lo llevo retratado en mis pupilas con su carpeta de recuerdos igual a lo que me ocurre con la visión de mi madre desde hace tantos años. También era Navidad aquél día cuando descubrí su secreto. Cortaba el pavo cuando casualmente comentó que tenía cáncer. El sentido de la vida tomó otro curso.

¿A dónde vas con tanta prisa? y el eco retumba en mi cabeza. Era un buen hombre forjado en un tiempo difícil para España, un hombre con valores inquebrantables y un corazón donde no cabía todo el amor que sentía por su familia. Su hija, mi mujer, no lo ha llorado, el dolor y la sorpresa le han quemado las lágrimas. Su mujer no ha regresado a la inmensa realidad de lo sucedido y calla su pena.

Nunca tendremos la ocasión para decirle ahora lo que pensamos era necesario que supiera entonces, tampoco estamos autorizados para detener el tiempo y auto flagelarnos bajo la estrella de Belén. Se han marchado como lo haremos nosotros y la vida continúa. Entonces me pregunto: ¿A dónde voy con tanta prisa? Abro la ventana y el aire gélido de la noche me trae en las voces de un coro de niños las notas de un villancico.


Marco Antonio

martes, 13 de diciembre de 2011

FELIZ NAVIDAD



En estos días se respira un aire más limpio. Tal parece que la Navidad es el precursor que provoca los recuerdos de esa pausa excepcional que ocurrió por primera vez en aquél entonces.

Puedo imaginar el momento maravilloso cuando la esperanza se asomara al cielo para anunciar que en todos nosotros siempre habría un remanso de paz y serenidad, que todas las generaciones por venir encontrarían en la palabra del Redentor la razón para seguir adelante y perpetuar la vida. Es nuestro planeta y sé que insistiremos en hacerlo mejor, en querernos y protegernos el uno a los otros con la conciencia y el ahínco que nos caracteriza.

Es la razón del por qué existe la Navidad, es un ciclo que se repite y al que vamos como el cántaro a la fuente para renovar lo que todos llevamos por dentro, los que algunos no admiten, los que otros no entienden: La Fe.

Feliz Navidad

Marco Antonio

domingo, 4 de diciembre de 2011

CARTA A MI VIDA

Me escribo esta carta. Quiero leerme, cuestionarme, aprenderme. Para evitar iniciar la frase, doy vueltas a la pluma y la tinta dejara constancia de lo que mi mano guiada por hadas o demonios pondrá en palabras. Debería tener miedo, sin embargo ya nada me espanta, todo ocurre como debe ser cuando el destino lo impone, todo pasa a mi lado, y no me asombro.
Cuando uno llega a los años que tengo, muchos amigos ya se fueron, mis padres hace mucho, mi hermana hace poco. La gente que uno conoce y admira, actores, artistas, escritores, van desapareciendo y la puta soledad se agranda y se enseñorea. Pero todos, todos los que ame están dentro de mí en mis palabras o en mis silencios: es la vida.
Podría consolarme, decirme esto y aquello, las mañanas de sol, las pequeñas cosas que nos gustan, mi amigo el mate, podría enamorarme, esa tonta costumbre que siempre tuve, y al final me hace feliz y al final me hace llorar.
No soy una gran escritora, no lo seré ya, pero escribo, nadie tiene que decirme lo que ya se, a veces me gusto, a veces pienso que cometo y cometí muchos errores, pero eso según dicen es humano. Describir la nada o el todo que aun es mi vida, no es fácil, no me sobrestimo ¿Porque estoy tan ceremoniosa, porque no canto y miro el río desde mi ventana?

La vida, la mía a quien le escribo, está aquí.

Carmen PassaNO

viernes, 25 de noviembre de 2011

EL MOMENTO PRECISO

Hay quienes llegaron a amar ciegamente por estar en el momento preciso en el lugar predestinado. Hay otros que nunca llegaron a tener esa suerte, pero también quisieron con el alma y el instinto que controla nuestro génesis biológico. Aún así, quedaron muchos otros a quienes la naturaleza no les concedió esa capacidad, para ellos, el proceso de coexistencia les pareció desproporcionadamente lento, árido y agobiante.

El amor no parece ser parte de una fórmula que recorre nuestro ADN, no en todos los seres humanos. Algunos tenemos la suerte de cerrar los ojos al final de nuestras vidas llevando una imperceptible sonrisa en los labios, como si en ese instante recordáramos lo dulce que fue el recorrido en compañía de la persona que se cruzó en nuestro camino en el momento preciso y en el lugar predestinado.

Ser poseedor de la capacidad para amar, tener la valentía para entregarlo todo y vivir la sorpresa de cada día con quién elegimos para toda la vida, es la esencia de este viaje. El proceso de principio a fin no es un diseño anticipado, es una caja de Pandora. A veces un cielo azul, otras un turbulento mar que amenaza tragarse tus sueños.

Quien carece de estas cualidades, por lo general es un ser oscuro, porque sin la capacidad para amar no se puede ser dulce, ni sincero ni fiel. La infelicidad fermenta en aquellos que carecen de ella, se vive en un mundo que va marchitando, en una relación anímica que no soporta las dificultades y desnaturaliza los fundamentos a los que deberían aferrarse para sobrellevarla.

Si germina el amor dentro de ti, déjalo tomar forma, permite que comience o que continúe su tarea. Hay que intentar a toda costa hacer de la vida un triunfo, hay que encontrar el momento preciso en el lugar predestinado.

Marco Antonio

viernes, 4 de noviembre de 2011

REFLEXIONES

REFLEXIONES SOBRE EL FIRMAMENTO

En esas noches cuando las estrellas se encaprichan en cubrir el firmamento las verás parpadear historias que ya dejaron de ser evidencias palpables desde hace millones de años. Entonces me pregunto si es realmente posible que  estén llegando hasta nosotros vestigios de la vida que se extinguió hace tanto tiempo.

Me dejo llevar por la imaginación cuando pregunto si habrán otras civilizaciones en el infinito de este universo que al detectar nuestro parpadeo, les consuma la curiosidad de saber, ¿que logramos durante ese tiempo? Un alguien que quizás se pregunte si la luz que vislumbra desde estas coordenadas, es en verdad el testimonio de una realidad. Seres que una vez formamos parte del universo y que nuestra presencia fue algo bueno.

Por más vueltas que le doy en mi cabeza a estas preguntas no acierto a convencerme de que el misterio de haber participado fuera del todo positivo. Es verdad que somos parte  del cosmos y no su causa y aunque nuestra sospechosa conducta me aterrorice porque damos señales de que sí, pudiésemos ser la razón que pueda provocar un desequilibrio, no pierdo la esperanza de que el daño que causemos sea insignificante.

Vivimos conscientes del total desparpajo con que utilizamos los recursos naturales, indiferentes a las necesidades de miles desafortunados, elementos de nuestra fibra genética, que mueren de hambre todos los días.¿Cómo vamos  a tener fe en las palabras si con ellas no podemos  reconciliar ni enmendar los estragos ya cometidos?

Que no nos confundan los argumentos, algunos de nuestra especie  llegaran hasta el desenlace final y verán oscurecer todas esas luces que pestañean en el infinito y la silenciosa conclusión del increíble trayecto de todas esas historias que parpadean desde aquellos mundos. Por lo tanto es natural que hasta cierto punto, me vea forzado a dudar de nuestra propia excelencia.

Quisiera convencerme que no se nos adjudicará culpa alguna por haber interrumpido el proceso de la evolución que nos dio la vida, la misma que nos hace y nos deshace, porque pienso que su veredicto final será de total inconsecuencia. Nuestra presencia en el cosmos no llegará a ser juzgada, no habrá nada ni nadie para preguntarse si fuimos buenos o malos.


Marco Antonio

domingo, 30 de octubre de 2011

REFLEXIONES PARA UN DOMINGO

        REFLEXIONES PARA UN DOMINGO DE INVIERNO


Aún nos resta por caminar la incertidumbre del trayecto bifurcado en el sendero que tomamos cuando hacemos decisiones que cambian el curso de nuestras vidas. Tenemos que llevar la determinación y la alegría atada a la esquina de un pañuelo perfumado con la esperanza de que sí, nos faltan muchos acontecimientos felices por vivir.

Vamos cambiando físicamente con cierto fatalismo, pero los sueños siguen ahí, en nuestro interior y las alteraciones han sido mínimas. Nunca nos plantearemos la posibilidad de aceptar la proposición de que nuestras almas puedan envejecer. Que en algún momento dejen de ser aquellas que aprendieron a mantener el equilibrio y la autoestima desde nuestro primer amanecer. Continuamos siendo los niños de entonces, los sabios de ahora, los protagonistas del mañana.

Viviré con mis defectos en un bolsillo y mis virtudes en el otro y no me encontrarás en ningún espacio de nuestra existencia sin que te bese mi sonrisa, sin que mis palabras te honren aunque no las entiendas o sin que se apague el día si queda tiempo para compartirlo contigo. Somos tan importantes y tan necesarios para la supervivencia colectiva como la fe que germina desde nuestro interior para escudarnos del daño que producen las dudas. ¿No te has dado cuenta cuan similar es nuestro miedo y nuestra felicidad?

Hoy me siento mucho más cerca de ti cuando pienso en el tiempo que no puedo recuperar y el que aún me queda para decirte que siempre formaré parte de este círculo de emociones.

Marco Antonio

sábado, 29 de octubre de 2011

CARTA AL OLVIDO

CARTA AL OLVIDO

No éramos amigos, caminábamos juntos por el camino de la literatura y a veces charlábamos de cosas personales, pero no éramos amigos.



 Me preguntaste un día para que viviéramos, si teníamos que morir y te contesté que no hay respuesta para ciertas preguntas.

Ver como alguien viene al mundo, como un pimpollo de una flor cualquiera, importante o simple, cultivada o nacida porque si en cualquier lugar, abriéndose a la vida, ver como una persona va adquiriendo experiencia en sus ojos, en la gravedad de sus gestos, la pesada carga de los sentimientos, de las frustraciones, el paso más lento por la prudencia que se adquiere con los años. Todo eso es un maravilloso milagro, somos una gota en el inmenso mar, que se evapora y se convierte en una gota de lluvia, pequeña, simple que ayudara a crecer a la flor.


Pero esta el amor…


Ninguna vida es completa sin esa definición, de complemento, ninguna isla formaría parte de la tierra si el mar no la uniera al universo. Todo puede ser una irrealidad, vivir, soñar, amar a otros o amarnos a nosotros mismos. Lo único certero es la muerte, el presente es el momento en que vivimos, el futuro puede o no llegar y un día no llegara. El pasado es un bagaje de memorias y apenas nos recordaran las generaciones que nos precedan.


El se basaba en la identidad que creía tener, su país de origen, sus conocimientos, su cultura, no entendía las complicaciones de los destinos. El creía, que era superior, y que por eso debería ser eterno, sin tener conciencia de las limitaciones de su propio ser, como si no hubiera nada cierto sino lo que el creía, y cualquier cosa que fuera distinta a su manera de pensar debería ser rechazada sin más.El moriría como todos, el mundo seguiría girando día y noche eternamente, muy pocos pasan a la historia, y todos seremos olvidados, transformándonos en tierra y mar. No preguntemos, vivamos.


El olvido no responde.


Solo se olvida.

                                                                            Carmen Passano

lunes, 17 de octubre de 2011

TUS SILENCIOS

                               TU SILENCIO

Cuando callas.

Transformas el tiempo en silencios de lágrimas
y alojas la tristeza como la piedra dura
que encierra las palabras en su granito gris.
Esta tregua en el barro es un fondo de mar
sin puente ni camino que conduzca a tu gracia.
Carezco de alas para emprender el vuelo
que salve las distancias en este entorno hostil,
desconozco la causa de tu muda exigencia,
no soy el arcoíris con promesas de amor.

Cuando callas.

Tu ausencia me causa un vacío de dudas.
Desconfió de tus mañas; maliciosa virtud
que me fuerza a creer que no es tu verbo ardiente
quien desarma al suicida y lo entrega al dolor.
Es el baile en tus labios el que ata los lazos,
y susurran promesas para después callar.
Allí no irá mi alma, no eres sala de juicios,
tu silencios de muertos, es un juego mortal.
Encontraré la playa donde murmuren olas
que desnuden mi alma con caricias de amor
y enterraré el silencio de tu oscura existencia
con un grito de rabia para decirte adios.

Marco Antonio

jueves, 6 de octubre de 2011

EN ESTOS TIEMPOS

                        EN ESTOS TIEMPOS

En estos tiempos agrestes no me persigue el sueño,
los días sin sus noches alimentan mi drama
y la presencia del caos claudica las defensas.
Entre sábanas tibias me das la bienvenida
y vences el crepúsculo de tus horas en vela
sosegando mi espíritu con abrazos de amor.
Es en esos momentos que despierto a la vida,
desencajo los dramas ignorando el calvario,
y como un ave exótica me remonto en vuelo
en busca del sosiego que rechaza mí alma.
Sé que tu inocencia se marchó al galope
llevándose el espejo con su luna rosada,
pero quedaste tú con la vida zurcida
a mis años de espera. Es clara la visión
de que el lazo del tiempo va estrechando las horas.
Voy contando tus besos como granos de arena
y la barca en el río aguarda su momento.
Eres tú la que encierra en un cofre secreto
las llave de este reino que el destino creó,
y entre sábanas blancas me consumo en tu fuego
ajeno a la tragedia, sin vínculos ni rumbo
ya fundido en tu fibra, no subsiste el rencor.


Marco Antonio

lunes, 3 de octubre de 2011

CARTA A LA VIDA-María Susana

En el devenir de mi vida

En el devenir de mi vida, he aprendido que la amistad es más que un beso un saludo o un palmada en la espalda, que quizás me entrego demasiado, he aprendido que el amor es hermoso aunque no sea retribuido y es por eso que quiero como quiero, que soy como soy y que amo porque me aterra ver el rostro del desamor. Ya pasé la juventud, mi madurez me indica que a las cosas hay que tomarlas con la sabiduría que la edad nos marca. Día a día aprendo, me reciclo, me renuevo. No más problemas, para qué si ya se tienen normalmente buscarnos otros, encontrar la paz de a poco sin esfuerzo, dejando que entre en mi lentamente. No es fácil dada las cosas que un ser humano debe pasar, más he decidido que viviré la vida de la mejor manera, que alejaré aquello que torne la paz en desequilibrio, que seguiré amando siempre, si no soy amada no será mío el problema será del que no ama, el tiempo pasa y quiero ver lo bueno de las cosas, lo mejor de cada uno y cuando la parte oscura que todos tenemos me incite a no querer, desecharé la incitación. Rodearme de lo que es bueno, de lo que no duele, de lo que no hiere, es mi meta mi derrotero, ya basta de nefastos pensamientos se los dejo a los agoreros de la vida. Tendré una sola, quizás, pero es la que conozco y la tierra es la que piso y mi cuerpo es el que tengo no hay otro por eso para cuidarme el cuerpo y endulzarme el alma, trataré firmemente de dar y ser feliz haciéndolo porque al final del camino la cosecha de amores será grande. A ti mujer, la que habitas en mi cuenco, elevo esta promesa, porque tú eres yo, porque yo soy carne y alma, fuego y agua aire y cielo, pasión y melancolía, porque en mi está condensado todo por eso esa es y será mi tarea hasta que el día sea noche que va hacia la luz.

María Susana.

sábado, 1 de octubre de 2011

ME ASUSTAS

                                 ME ASUSTAS

Me asusta saber que en este mundo respiran
almas como la tuya, mentes que desprenden luces
y palabras de fuego para vivir de sueños inquietos
que en las pausas de tranquilidad espiritual
llegan a habitar la soledad de sus cielos.

Me asusta saber que te he conocido sentenciado
a no mirarme en tus ojos, ni oír el timbre de tu voz.
No sé como cubrir la distancia hasta tus manos,
sentir la textura de tu cabello.
Pensar en el calzado que cubre tus pies,
en el collar que adorna tu cuello,
en el cinturón que ciñe tu cintura.

Me asusta saber que he de perderte a destiempo,
en un día de lluvia o de sol, sin poder hacer nada
para evitar el silencio de tu ausencia.
Sé que respiraré tu recuerdo en habitaciones vacías
como se aspira el perfume de viejos espejismos.

Me asusta saber que no nos sobra el tiempo.
Cuando tiembla la mano o se opaca la voz,
aún nos queda esa inquieta costumbre
de inventarnos los versos y las frases de amor.


Marco Antonio

jueves, 29 de septiembre de 2011

EL VUELO

                                  EL VUELO

En las alas de un pájaro volaba la ilusión,
sintiéndose más tuya sin la presencia mía.
Escondí la razón en un cajón vacío
y dejé de soñarte para inventar recuerdos.
Ya no me sirve el tiempo para llenar la vida,
pero aún llevo el amor colgando de este árbol
que entre sus hojas verdes fermenta una añoranza
y busca otro refugio para anidar promesas.
Veo mejor el mundo con los ojos cerrados
si el viaje se me antoja a la luz de una aureola.
Imagino las horas que se escurren sin prisa
deshaciendo en un soplo los remiendos de ayer
y en las alas del pájaro se desliza la vida
arrastrando su estela, ilusa en su alegría,
hastiada en su dolor.

Marco Antonio

martes, 27 de septiembre de 2011

DILEMA ETERNO

DILEMA ETERNO

En estas noches cuando las estrellas se encaprichan en cubrir todo el firmamento parpadeando sus historias, sus testimonios de mundos que ya dejaron de existir hace miles de años, me pregunto si la vida es buena. Por más vueltas que le doy a la pregunta no acierto a responderme con satisfacción. Somos parte del universo y como todas esas luces que pestañean en sus trayectorias es natural que dudemos de nuestra propia excelencia.
¿Cómo se puede opinar si la vida es buena o no? Sobre todo si la respuesta que buscamos no es tan convincente como para debatir el tema de que somos elementos en procesos transitorios y que en realidad es la vida la que nos machaca constantemente, la que nos hace y nos deshace. Podemos estar de acuerdo en la proposición de que según pasa el tiempo nos acercamos a un veredicto final; como en toda trayectoria, vamos evolucionando para mejor o para peor. Pero cuando ya estamos próximos a ese desenlace final del que hablo, la percepción de lo que somos no es nuestra porque dentro de las limitaciones del entorno, son otros los que nos catalogan por el cúmulo de nuestras acciones. Así se catalizan todas esas conjeturas que nos zurcen a las etiquetas que llevamos. Terminamos circulando por la vida rotulados por las opiniones y la cambiante sensibilidad de aquellos que nos confrontan y tambien para esos que conviven en nuestro espacio; para esos, a veces somos buenos y otras no tan buenos. Naturalmente, esto nada tiene que ver, ni concuerda con lo que opinamos de nosotros mismos. Pero me he apartado de la pregunta original: ¿La vida, es buena o es mala?

Me pregunto si nuestro potencial cognitivo fuese un componente genético ya desarrollado cuando navegábamos en los fluidos consanguíneos ancestrales ¿elegiríamos venir al mundo a pesar de tener conocimiento de lo que nos esperaba? ¿Importaría entonces que la vida fuese buena o mala?
Marco Antonio

sábado, 24 de septiembre de 2011

DESENLACE IMPREDECIBLE


DESENLACES IMPREDECIBLES
(Segunda parte)
Cuando se desatan las pasiones incontrolables, perdemos la perspectiva y se crea una realidad que solo cumple un objetivo: el que queremos ver. Desde no muy lejos contemplo la vida de una familia cuyos puntales están a punto de desmoronarse. El desamor entró por la puerta, esa que todos mantenemos bien cerrada, y se pronunció como una sentencia cargada de desprecios y desconfianza.
Él la conoció en un viaje de placer en la costa del Mediterráneo y entre las sábanas de la nueva aventura, perdió el rumbo y el sentido de la responsabilidad. Todos entendemos algo de estas cosas que pasan en la vida, pero ¿quién se las explica al niño de ocho años que pregunta por qué su padre ha desaparecido? Su madre, tampoco lo entiende, porque hasta hace poco todo parecía un cuento de hadas donde la felicidad nunca termina. Sin embargo, ahora la vida para ella se ha convertido en una selva donde los caminos son todos inciertos y el intentar sobrevivir y perdonar es una panacea, porque bien sabe que va pisando en falso.
No es fácil desprenderse del amor cuando te entregaste de cuerpo y alma a un hombre que te prometió formar parte del resto de tu vida. No es fácil apagar la llama de un idilio cuyo fruto es la criatura que te mira con la pregunta en los ojos y para la que no hay respuesta. Ellos pertenecen a un mundo especial, un mundo desconocido para nosotros, el de los sordos, pero el más lastimado no lo es. Gracias a Dios el resto de nosotros, desde no muy lejos mantenemos los brazos abiertos para llenar los espacios grises que esta familia no puede satisfacer por causa de su incapacidad.
Pero el desenlace es injusto… porque la ausencia premeditada de su padre, ésa, nadie la puede reemplazar.

Marco Antonio

lunes, 19 de septiembre de 2011

CARTA A LA VIDA XXXIV María Susana


Cuentos de abuelas que se fueron pasando a los hijos, a los nietos y así sucesivamente. Cuentos que con ojos azorados y bocas abiertas escuchábamos ensimismados. La abuela Catalina, pequeñita y de ojos claros (que ella odiaba) relataba sus historias con mucha paciencia creando un aura de complicidad que fascinaba a sus nietos.

Recuerdo el relato de su viaje a la Argentina con su madre y seis hermanitos, sin ninguna otra compañía que la soledad del oscuro mar, en un barco que al parecer, ante los ojos de una niña cuajada de pesadumbres, era inmenso. El reencuentro con su padre que había llegado un año antes a estas tierras fue maravilloso y un alivio para la nostalgia de haber dejado Turín y saber que nunca regresarían, cosa que así fue.

En esta tierra conoció a su marido Pellegrín Pais, un hombre mayor que ella, le llevaba más de veinte años, era moreno, de ojos negros y gallego. De esa unión nacieron sus catorce hijos de los cuales sobrevivieron nueve, aquellas eran épocas en que las enfermedades mataban.
Catalina fue feliz, diría que jamás la vi de mal talante, por el contrario, siempre una sonrisa iluminaba sus labios. También nos contaba del campo, un terreno pequeño siempre sembrado que un día por desgracia el abuelo perdió por ser bueno y cederlo como garantía a un supuesto amigo. Nos contó del caballo overo que la llevaba del campo a la casa y que el abuelo con un solo golpecito en las ancas que siempre le daba antes de partir, diciédole:
Lleva a esta nena a casa— y el caballito obediente la llevaba de regreso al hogar.

Nos contó de la pobreza que volvió a vivir, algo parecido a la que vino con ella desde Turín, pero siempre con su sonrisa fresca y sus ojos celestes claros dandonos ánimo. Nos hablo de la tierra donde nació, pero siendo entonces tan pequeña, una niña de solo seis años, la vida se había encargado de hacerla olvidar muchas cosas. Amó a su Argentina con verdadera pasión. Aquí dejó su semilla- sus hijos- que se criaron fuertes y trabajadores para darle a ella una vejez tranquila.

Mi familia es una hermosa composición de español e italiano, de la cual nunca renegaré, mis raíces están aquí en Argentina pero llevo genes de ambos países.
Ya partieron todos, padre, madre y nueve hermanos se han ido, la última fue esa niña- mi madre- la que el overo llevaba despacito hasta la casa, a la que nunca terminaré de llorar y extrañar.
¿Me pregunto si estarán todos felices? Y se me hace un nudo en la garganta que me impide tragar cuando los recuerdos se instalan en mi corazón. Aquellas historias tan bien contadas y siempre tan bien recibidas. Ahora que todos se han ido, los evoco en este relato y pienso con fe que volveré a estar con ellos y escucharé sus voces de nuevo contándome las historias que aún quedaban por narrar.

María Susana

sábado, 10 de septiembre de 2011

CARTA A LA VIDA Carmen Passano


Cartas al Olvido


Si una rosa roja se oscurece al marchitarse. Si las sombras del anochecer opacan todo el paisaje, la vida pasa y todo se transforma. Habían vivido en el mismo barrio, en aquel país difícil que es nuestra patria, aunque el exilio los llevo lejos buscando otros horizontes. Tal vez estuvieron juntos en los conciertos de la Facultad, tal vez se rozaron en el mismo club bailando boleros. Tal vez… Pero no llegaron a conocerse, y un día él se fue a Israel a buscar sus raíces.


De padres polacos escapados del exterminio, que emigraron a la Argentina, el a los 26 años quiso saber el destino de sus abuelos y familiares. Allí se enamoro, se caso y formo una familia, volvió a Buenos Aires algunas veces a visitar a sus padres y cuando murieron no regreso nunca más.


Hay una mañana fría de invierno con la angustia del exilio, las lluvias intermitentes que traen el viento helado del Sur y un viaje en avión. El recuerdo de todo lo vivido, el olvido de a poco y la desolación de una vida distinta, otro idioma que cuesta, otros códigos, otros sabores, otras costumbres. Un día volver, y no saber ya cual es nuestro lugar, ir y venir como eterna viajera y aferrarse a una ilusión por Internet, conocer gente de lugares lejanos.



Los años nos van llevando a la parte más vulnerable y mas cierta de si mismo, escribir, perderse en gigantescas bibliotecas queriendo saberlo todo, sumergirse en historias de vida, y comprender que la literatura es lo único que nos alienta a vivir plenamente. Meterse de cabeza en talleres literarios, foros, blogs y sentir que nos une con otros esa pasión por las letras, herramientas del alma que forman los libros que nos apasionan.


Así se encontraron ella y el, simplemente hablando de cuentos de hadas y príncipes, de poemas, de música de violines, piano. Así escuchaban conciertos, que se enviaban todas las mañanas, las confidencias, los hijos, los nietos, la soledad. Así supieron que alguna vez estuvieron tan cerca, que pudieron enamorarse en la juventud. De pronto la costumbre de las cartas terminó convirtiéndose en amor, un amor cibernético, blanco como un jazmín adolescente.


Y después de unos pocos meses, la muerte. Otra vez la soledad. El olvido.


¿Existe el olvido?


Una rosa roja, se deshoja al marchitarse, y las sombras oscurecen el paisaje.



Carmen Passano


lunes, 5 de septiembre de 2011

TRANSICIÓN


LA TRANSICIÓN

Estaba sentado en un banco del parque bajo la sombra de un laurel. Se apoyaba pesadamente en su grueso bastón, las manos le temblaban y sus ojos se escondían de la vida bajo el sombrero de fieltro. Lo asediaba una bandada de palomas que picoteaba todo a su paso, incluyendo sus roídos zapatos. Sintió su gélida presencia, algo familiar y a la vez desconocida. Quizás llevaba esperando hace tiempo y él lo había ignorado, bajó la cabeza y dirigió su trémula voz a las palomas que ahora picoteaban alrededor de sus rodillas las pelusas de su ajado pantalón y les pregunto:
— ¿Eres tú?
Le respondió el silencio, pero sus huesos sintieron la sombría caricia de quien, sin ser el enemigo, tampoco era portador de buenos augurios.
— ¿Eres tú verdad?
Le pareció escuchar en su alma más que en sus oídos la respuesta:

—El tuyo ha sido un largo viaje sin proezas que contar. Una vida que nadie recordará porque nada has hecho para que tu estancia en este mundo tuviera algún sentido. Nunca aprendiste a amar, por consecuencia, nadie te amó. Sin albergar pasiones tampoco existe la capacidad para aprender a odiar, así que ni siquiera se despertó en ti la lealtad necesaria para establecer vínculos de amistad- Tampoco te entregaste a las tentaciones, de manera que el demonio no te consideró aprovechable. Me pregunto si existe algún rincón en este universo donde tú pudieses ser indispensable, un espacio donde se pueda justificar tu presencia. Eres lo que la Naturaleza clasificaría como un anacronismo, una aberración en el discurso de la vida. No sólo los humanos se equivocan, la estructura del universo es tan compleja que aunque parezca incompresible a veces erramos y en el transcurso del tiempo no se retrocede para corregir fallos. Pero la pregunta sigue siendo: ¿Qué hacemos contigo?

Comenzó a sentirse desorientado. La niebla se posó sobre sus hombros y de momento no acertaba a distinguir si dormía o había dejado de ser real. En ese preciso instante terminó su existencia, mientras que en el agreste ambiente de otro mundo nacía una criatura. La mente colectiva de sus semejantes intuía que algo extraordinario había sucedido, que este ser supremo marcaba el nuevo destino de su pueblo. Toda la colonia laboraba furiosamente para acomodar y proteger a la nueva reina.

¡Qué incongruencia!


Marco Antonio

domingo, 4 de septiembre de 2011

CARTA A LA VIDA XXXI María Susana




Todo puede ser mejor si lo ves con ojos limpios de dolores escondidos. Todo puede ser mejor si meditas que la vida te da cosas, te las roba o te devora. Únete al que te transmite paz, al que te da sosiego, al que te mira con ojos de niño porque cree en la inocencia. Ven conmigo a las estrellas, monta tu unicornio y saltaremos por las nubes como jugando a la rayuela. Será como regresar a la esencia de la vida, a nuestra primavera y volver a sentir y aspirar la tersura y el perfume de las flores. Ven y escucha la hermosa sinfonía de los pájaros en vuelo. Entonces tu sonrisa será tan cálida como la mía. Con las alas del alma volaremos por encima de la desesperanza, de la desilusión y la apatía. Sonríe, te lo ruego, porque éste es el espacio que aún nos queda por vivir.

María Susana

domingo, 28 de agosto de 2011

NUESTRA TRAGEDIA




NUESTRA TRAGEDIA

Todos los días vivimos la aventura de compartir desde la primera hasta la última hora de nuestra vida con desconocidos. Es una aventura, porque no sabemos “quien puede ser ése” que en un momento dado, cruza nuestro camino. Individuos de aspecto agradable, que inspiran confianza, pero eso no es prueba de cordura o garantía de estabilidad. Cabe la posibilidad de que su estado emocional haya deteriorado hasta el punto de haber traspasado el límite de la cordura y en ese preciso momento, reacciona con violencia y nos apage la vida. ¡Qué manera de interrumpir nuestra trayectoria! Pensar que pudiese ser la casualidad la que en un instante nos arranque de raíces y dejemos de formar parte del todo para encontrarnos en el limbo. Son tantas las posibilidades que por ejemplo: cuando tus obligaciones profesionales todas las mañanas te propulsan en el metro y de momento ése que viaja a tu lado se vuelve loco y acaba con tu vida; tu marido te cela del carnicero y esa noche su enajenación lo supera y acaba con tu existencia; o que tu mujer, en un momento de hostilidad pierde la cabeza y destruye el matrimonio de toda una vida o si la niña que apenas se desprendió de tus brazos, en su inocencia, decide regalarle una sonrisa al sombrío extraño que ronda el colegio y en un instante ella deja de ser el centro de tu vida.

Estamos descubriendo que las personas inestables que pululan nuestra sociedad no están tan aisladas ni son tan pocas como pensábamos. Sospecho más bien que la demencia viene entrelazada en la colectividad de sus actos, a veces personificadas bajo la ideología del terrorismo, otras en la salvaje preposición de la violencia doméstica.

Necesito estrechar tu mano en este espacio de letras, para que me digas que estoy equivocado, que sobre todas las cosas en este mundo prevalece la cordura. Convénceme de que en el prodigioso mundo de nuestra prosa y poesía se esconde una verdad que puede atajar el desorden universal. Garantízame con tus testimonios que no todos somos candidatos a sucumbir a las aberraciones que aquí describo. Júrame que este caos emocional que contamina nuestra sociedad no es una amenaza para nuestra estabilidad y que, en realidad, todo esto es solo producto de mi prolífica imaginación.


Marco Antonio


viernes, 12 de agosto de 2011

CARTA A LA VIDA XXIX María Susana



Hoy mi niña interior me ha regalado
palomas de maíz y paletas gigantes,
chocolates y algunos juguetes
para que pueda disfrutar el día.

Hoy mi niña interior, me ha prometido
que seré más feliz si pienso menos
en las cosas que duelen y que marcan
ella es pura y gentil, ella es mi niña

He querido darme un gusto este día
-mi niña me ha propuesto reír un poco-
no hacer caso de cosas banales y tontas
y ser como ella es, un solo día.

Es por eso que hoy, voy con mi niña
a pasear bajo el sol tibio y sereno
olvidando las cosas que no valen
ni siquiera, una lágrima mía.


María Susana

domingo, 7 de agosto de 2011

GRACIAS A TODOS




Estos foros de intercambios verbales son como paradas de autobuses, llegas a tu destino, reflexionas sobre lo que se te ofrece y continúas en busca de otras aventuras. Un medio de transporte etéreo que, en esta ocasión ha cruzado la imaginaria frontera de los 10,000 “hits”. Con Cartas a la vida logramos “personificar” la vida que nos ha tocado sobrellevar, la que nos jode, la que también nos transforma en prisma y así fracturamos la luz de nuestra existencia en sus más bellos colores. Los del alma.

Es mi tiempo para agradecer a todos los que se han acercado, a todos los que decidieron contribuir desafiando el silencio, a todos los que inundaron mi entorno con amor y amistad para que me acompañaran por el resto de mis días. Gracias.


Marco Antonio

viernes, 5 de agosto de 2011

UNA GOTA DE AGUA




EN UNA GOTA DE AGUA…


Una gota de agua lleva encerrada en la transparencia de su frágil nimiedad la suma de todo lo que somos, tu vida y la mía según se va deslizando hacia el infinito de nuestro tiempo. También las de aquellos que ya desocuparon este espacio, ahora nuestro, exhaustos de energía.

Una gota de agua formó parte del primer océano cuyas olas dividieron los continentes y separaron las especies en la prehistoria de la humanidad. Fue parte de la lluvia que golpeó a los hombres de la edad de piedra y a los que empuñaron el acero afilado una y otra vez, para transformar nuestra efímera trayectoria evolucionaria creando las estructuras sociales que reglamentan nuestra conducta.

Una gota de agua guarda en su configuración molecular nuestros logros y quebrantos. En ella se aloja el esquema de visiones con sabores dulces que produce el estado de euforia cuando vivimos momentos especiales, también los salobres en momentos trágicos cuando las gotas de agua se convierten en lágrimas amargas. El mar produce tranquilidad y las gotas de agua convertidas en lluvia nos llenan de tristeza y añoranza.

Deja que el viento y la brizna húmeda del mar despierten lo mejor de ti y si llorar alivia, deja escapar tu llanto para lavarlo con la frescura de las gotas de agua de mar. Hablamos un idioma común, sentimos la pena que es de todos y la felicidad que no es de nadie. Todo pero todo está escondido en las gotas del agua que se perpetúa desde un principio para darnos el sentido de que nunca estaremos solos porque como las abejas y las hormigas compartimos el instinto colectivo que, si bien lo piensas, es nuestra alma.

Como cualquier otro, sé odiar y sentir el fragor del fuego incontrolado, pero aprendí a amar sin ejercer mi voluntad en el seno maternal que me trajo al mundo, en el fluido amniótico que pidió prestada a la naturaleza las gotas de agua que nutrieron mis primeros pensamientos. No concibo la autodestrucción de nuestros principios ni nuestros sueños. ¿Has olvidado lo que cada uno de nosotros representa? No hay pena que no sea parte de ti, no hay amor que no haya despertado en lo más recóndito de tu ser.



Marco Antonio

martes, 2 de agosto de 2011

DAME ESTE DÍA



DAME ESTE DÍA

Voy a quemar todos los puentes
por donde transitan los recuerdos,
no quiero saber de dónde vienen,
tampoco a donde van.
Los años de distancia no han sido suficientes
para pensarlos perdidos en el tiempo.
Cada paso que doy, deja una huella,
persigue mi sombra y como otras
denuncia mi sinuoso recorrido.
Fue la ruta de todas mis virtudes
en pieles de serpientes ataviadas.
Quiero envenenar esta nostalgia
que me exige recorrer su pasarela
cual perro maltrecho cuando añora
desatar su alarido desalmado.
Me niego a degustar con el sabor del tiempo
su mezcla de reliquias del pasado.
Concédanme un instante en este limbo,
la ausencia de puentes y fronteras
para marcharme en paz sin testimonios.



Marco Antonio

sábado, 30 de julio de 2011

CARTA A LA VIDA XXIV María Susana



Pasan los días y las noches largas. Pasan momentos que nunca mueren, más no te tengo.
Pasan silencios, uno a uno y se pierden como pájaros en el cielo. Que poco está quedando de un tiempo hermoso, de un cálido y simple sentimiento, de un sincero deseo de dar lo mejor a quien se quiere. Todo ha cambiado, quizás yo lo he asumido, porque me doy cuenta de que nada puede hacerse ya, solo recordar, esperar quizás. ¿Quizás qué?, me pregunto, quizás nada, solo recuerdo la ilusión, alas sin tiempo para llegar hasta el rincón más duro de un corazón dolido.
Mis golondrinas viajarán y quizás, solo quizás, encuentren que tú sales a recibirlas...

María Susana

viernes, 29 de julio de 2011

SÍ QUE PODEMOS



Una manera de ignorar la infelicidad es compartiendo tus desasosiegos con aquellos que te quieren. Cuando intercambiamos impresiones se alivia la tensión de sentirse aplastado por el peso de las preocupaciones que siempre amenazan nuestra estabilidad. Saber que otros en la distancia luchan con el mismo ahínco en situaciones semejante a las nuestras nos anima y entusiasma a cambiar de rumbo. Hasta podemos llegar a crecer alas para volar sobre la turbulencia de la crisis. Nos hacemos más fuertes, más seguros de nuestra capacidad para sobrevivirlo todo y comenzamos a tomar decisiones difíciles. Decisiones para las que no estábamos preparados antes de comenzar a compartir retazos de la vida que nos toca. Continuaremos el camino a donde nos escolte el destino llevando nuestras cicatrices y nuestros logros con orgullo. No podemos dejar de amar, simplemente porque no permitiremos que nada ni nadie llegue tan profundo como para distorsionar nuestra capacidad para dar y recibir sin perder la fe.
Estamos juntos, y eso, ya lo hemos descubierto. Sí que podemos.

jueves, 28 de julio de 2011


De la vida y de esta mujer siempre se aprende algo...
De su poemario a medias medianoche. Ediciones de las tres lagunas.
E-mail ediciones@delastreslagunas.com.ar





INSOMNE

hay estaciones
donde me llueven versos-alfileres
sobre la tersa piel de un equipaje
que estreno cada vez
como se estrena
una sonrisa de apariencia vana

hay subterráneos
en la ciudad que llevo entre mis libros
esos que tienen cuero de homicidas
dolientes vengadores
de cuanto nunca dije y sin embargo
grita en la letra su furor de tigre

hay siempre un barro insomne que anda suelto
tirando de mi lengua
negándose a la tinta que me escribe




Rafaela Pinto




miércoles, 27 de julio de 2011

TU ÚLTIMA HORA





TU ÚLTIMA HORA

Aún quedan por decir, a falta de tiempo,
palabras que el silencio pronunció sin mis labios.
Ahora es el momento, no pudo ser entonces,
faltaba un corazón para morir de amor.

Tardé la eternidad en subir los peldaños
a ésta certidumbre de sórdidos suspiros,
y en tus ojos velados vi la ausencia bordada
en los puños de seda de tu límpida bata.

Pero ya ves que no fue valentía
recorrer el camino y confesar secretos,
porque este amor distante y el recuerdo de un beso
se quedaron sin tiempo en tu lecho sombrío.

Y a la última hora me robé de tu boca
el profundo suspiro que buscaba su cielo.
Creyendo en la ilusión de que lo eras todo,
me crecieron las alas para volar contigo.


Marco Antonio

sábado, 23 de julio de 2011

CARTA A LA VIDA XXI Natalia



Cuando el cielo se vuelve gris, y una espesa niebla cubre mis sentidos borrando todo rastro de sonrisas, desearía poder regresar a esos momentos felices de la infancia, en los que los insultos, empujones y desdenes, no llegaban a calar en mí, porque mi mamá, o “la seño”, desplegaba un enorme paraguas rojo que impedía que las gotas de la realidad me mojaran, provocando que enfermara. Regresar a esos besos y abrazos que calentaban mis manos frías cuando me sentía rechazada en los juegos del patio, debido a mi torpeza, o cuando me convertía en el patito feo, de cumpleaños y aniversarios.


En esos días en los que mi mejor amigo es el embozo de la sábana, y abrir los ojos a un nuevo amanecer, resulta la más dolorosa de las torturas, desearía poder girar las agujas del reloj en sentido inverso, y retornar a esos instantes de ingenuidad y ternura en los que lograba sumergirme en un mundo mágico de princesas de chocolate, ciempiés futbolistas y gominolas traviesas que juegan a detectives, y suspiran por su dulce amor.

Y poder construir ese paraguas rojo, para girarlo… girarlo… y girarlo, cual rueda mágica del tiempo, que me concediese el deseo de trasladarme a esos días felices de mi infancia; y allí, convertida en baldosa amarilla, recorrer, únicamente, el camino del arco iris.


Natalia

miércoles, 20 de julio de 2011

MI AMIGA



Mi amiga la de los ojos verdes y la melena color de sol, sonreía cuando nos cruzamos en la calle como anunciando la llegada de la primavera. Mi amiga va vestida de tristeza y su delicada figura transmite el peso de una angustia desconocida para mí, pero que me hace sentir como un cojín donde clavar alfileres.
Mi amiga es una mujer inteligente que escribe poesías y sueña con descubrir el lugar donde se esconde la felicidad. En el breve momento del saludo, intercambiamos lo que todos nos decimos en el celaje de un instante de palabras. Antes de despedirnos nos deseamos lo mejor y continuamos nuestros caminos, yo un poco más preocupado, ella con la certeza de no haber revelado nada de su drama personal.
Días después mi ordenador me transmitió las palabras que en aquél momento no se atrevieron a escapar de su alma. La tormenta que rugía dentro de su corazón se desprendió para ventear la angustia y lo injusta que era la vida. ¿Pero quién entre nosotros no lleva el drama y la burla que nos provoca este proceso de existir sin saber el por qué? Todos deambulamos sin un mapa, sin una gráfica, sin un meridiano que nos oriente en el transcurso de nuestro tiempo y a trompicones nos hacemos héroes y otras veces, víctimas.
Mi amiga tiene madera de superviviente y su visión de este mundo es amplia. Yo apuesto por ella. En esta ocasión, la paradoja se resolverá y tendremos un final feliz.

Marco Antonio

domingo, 17 de julio de 2011

SABOR A VIDA


Tengo sabor a vida en la boca. Como si me hubiese almorzado la alegría de sentir que en este espacio que compartimos hay quienes al pensar en lo que hago, sonríen. Respiro profundo y me siento especial, porque intuyo que en un día como hoy no habrá bifurcaciones en el camino. Me dejo llevar por el entusiasmo y escribo este párrafo para recordarle a todos los que visitan nuestro lugar de sueños lo siguiente: ¡Cuanta falta hacen y qué fácil es quererlos! Hoy es domingo y oigo un canto de esperanza que proviene de las campanas de una iglesia en la distancia.
Al parecer nos ha tocado vivir un momento muy particular en la trayectoria de nuestro tiempo en el planeta. Las noticias pudiesen ser mejores pero me conformo con saber que hay manos que estrechar en las distancias y que existe un cofre secreto de sabiduría donde guardamos las palabras que alivian.

Marco Antonio

martes, 12 de julio de 2011

CARTA A LA VIDA XVIII -MARÍA SUSANA



De lo que sepas retira lo que duela, lo que sea malo, lo que infecte tu alma. De lo que sepas quédate con lo simple, con la verdad más pura, con el cielo más límpido, con la alegría que llega por momentos y te dibuja una sonrisa no forzada.
De lo que sepas, retén la maravilla que es la creación, la dulzura que trae un nacimiento, atesora los mejores momentos, para quizás poder sobrellevar los otros.
Ama, no importa la manera, no importa si quizás algo te duela pero ama, retribuye un favor, hazlo tú sin pedir que te agradezcan. Dejate querer, por tu vecina- esa mujer ya anciana que te conoce de tantos años y hoy se acercó a ti para besarte y decirte que te quería mucho.
Eso te indica que vas dejando algo, que sin esforzarte has dado, y ahora recoges lo sembrado.
Extiende tu mano hacia el que sufre física o espiritualmente, te sentirás tan bien que el alma se ensanchará plena de gozo.
Sigue el camino sin claudicar hasta el final y cuando llegue el tiempo en que debas partir, cierra los ojos y di he sido lo mejor que he podido,
he hecho lo que creí acertado , luego quizás verás esa luz que te llama y sin esfuerzo ni temor llegarás a tu lugar, al lugar de los que antes partieron, al lugar donde todos llegarán.........(reflexión, para mi)

María Susana

sábado, 9 de julio de 2011

INSTINTO NATURAL




Las ganas de querer, de abrazar y de besar las llevamos todos entrelazadas en la genética que nos clasifica, por eso somos quienes somos. Sería un verdadero desastre tomar la iniciativa y hacerlo de manera espontanea sin considerar las implicaciones que tales actos producirían en nuestra estructura social. Estamos acondicionados a vivir atemorizados; mejor dicho, aterrorizados de nuestros instintos naturales. Es como si al dejarnos llevar por nuestros reflejos ancestrales cometiéramos un acto de impunidad, algo que nos haría sentir culpable e impotentes. ¿Cómo permitir que la genética se apodere de nuestros sentidos y nos impulse a cometer actos sublimes como amar, besar y preocuparse por nuestros semejantes? Lo normal es que nos sintamos desnudos, expuestos y que los ojos del mundo nos flagelen, nos apedreen y nos subyuguen. Lo normal es que regresemos a la mediocridad, al reino del miedo, a la sombra de lo convencional.
No vamos por el mundo felices porque nos sentimos bien acompañados por la prole a la que pertenecemos, hace tiempo que dejamos de sonreír a los desconocidos y transitamos por las calles de nuestra ciudad con las esquinas de los labios apuntando hacia abajo en armonía con la desconfianza que nos provoca el que se cruza en nuestro camino. No somos muchos los que comienzan su trayectoria cotidiana diciendo: ¡Buenos días! Con una sonrisa radiante si nos encontramos con un desconocido en la panadería o en la parada del autobús.
Hoy recibí la llamada de un compañero de mi taller de literatura al que nunca califiqué como amigo cercano porque no me esforcé en intentarlo. Me llamó con la valentía de un ser extraterrestre para decirme que me quiere, que me extraña y que ya iba siendo la hora de tomar un café y conversar. Nos gusta escribir y esa cualidad nos une, nos gusta hablar y esa destreza nos abre puertas que de otra manera hubiesen quedado cerradas. Voy a abonar la tierra y sembrar amigos como éste para poblar mi vida y perder el miedo a los que aún me quedan por conocer, porque en verdad, no se puede desperdiciar el tiempo.
Qué fácil es engordar el ego con los defectos ajenos. No será el colesterol el que nos mande al otro mundo, nos iremos intoxicados por la envidia, la lujuria y el miedo. Nos iremos con las fisuras de los labios apuntando hacia abajo.

Marco Antonio

jueves, 7 de julio de 2011

LA ANGUSTIA




Me he preguntado hoy si la angustia es un emisario de las circunstancias de la vida como la felicidad o el amor. Claro que no recibí respuesta, pero dentro de mí no pude evitar sentir que ese dolor que acompaña a las desgracias se guarda en el mismo bolsillo que la angustia, la tristeza y la desolación. Es desde el otro bolsillo de la vida, donde se esconden y en ocasiones se dispensan, la satisfacción y el gusto de vivir. Momentos en que nos sentimos tan, pero tan bien que hasta aceptamos nuestra realidad y nos conformamos con la idea de ser parte de la confusión y la complejidad de nuestra existencia.
Pienso así, porque en estos tiempos estoy merendando de los dos bolsillos, en uno la transición de un buen hombre que un día estaba lleno de vida y al otro se había convertido en un amasijo de ambigüedades. Sus signos vitales comenzaron a desandar los caminos de la vida y sus riñones se fueron a la mierda. Toda esa toxina que normalmente se filtra y se descarta a través de ellos, ahora corre por su sistema circulatorio envenenando el cerebro e intoxicando el entramado celular. La vida se lo ha llevado por uno de esos callejones oscuros que parecen no tener fin.

El otro es de donde me alimento de la inocencia y la inagotable energía de un niño de siete años. Una vida nueva llena de preguntas y de fantasías a la que no le alcanza el tiempo para jugar, para hacer amigos y para querer y querer. Su sonrisa es un halo de luz que acaricia y sus inquietudes te hacen sentir que esta vida lo vale todo, aunque el riesgo de vivirla sea más de lo podamos soportar.



Marco Antonio

martes, 21 de junio de 2011

NUESTRO DIALOGO



Contemplo el despertar de la naturaleza sentado sobre esta piedra al pie de un castaño que el abuelo de la madre de mi mujer sembró cuando era joven. Es una de esas mañanas para imaginar esperanzas azules, no hay una nube en el cielo ni pájaros vagabundos surcando la silenciosa inmensidad. El único sonido que perturba la paz es el de mi corazón trabajando a marcha forzada para que tú continúes moviendo los hilos que me llevan a través del tiempo, como mariposa que aletea sus páginas de colores en lo que debo suponer son los capítulos de mi vida.

Estoy convencido de que todos vivimos momentos como estos. Nos encontramos solos, ajenos a todo lo que nos rodea y eternizando el instante comenzamos a dialogar con la vida desprendidos de la realidad. Navegar en ese plano al que pocas veces nos remontamos, nos asusta un poco. Pensamos que algo de demencia se alberga en la oscuridad de nuestra materia gris o que quizás estemos perdiendo el sentido común que nos ata a las cosas terrenales. ¿Cómo es posible que nos atrevamos a entablar un diálogo con la vida? Pese a lo lúdico de la circunstancia, lo intentamos.

Sentado en esta piedra, refugiado bajo el castaño, disfruto del paisaje de montañas y prados, de los primeros brotes del maíz que rompe de la tierra escondida entre los pinares y del embalse allá abajo en los más oscuro del valle. Pienso en los caminantes que convivieron sus días con sus noches en este estrecho margen compartiendo contigo. Pienso en el recorrido por la vida para luego marcharse sin dejar una huella en el tiempo ni una piedra en el camino. No quedaron muchos recuerdos de sus hazañas ni de sus derrotas mientras tú, inmutable como siempre, te alargas o te estrechas al compás del universo sin darnos suficiente tiempo para entender si existe una verdad, una razón para que podamos entender esta marcha; algo con suficiente sustancia para defender nuestro apetito por la vida.

Marco Antonio

lunes, 6 de junio de 2011

CARTA A LA MUJER AMADA



CARTA A LA MUJER AMADA

Querida mía:
Te escribo desde mi lado de la cama. Hoy es otro día más que estás en mi vida. ¡Que suerte la mía! Despertar y con todos mis sentidos saberte mía. Llevo la ilusión prendida a tu esencia de mujer y el deseo que despierta cuando me quema el ansia de robarte un beso. Entonces prefiero simplemente permanecer a tu lado y velar tu sueño, volver a adivinarte, revivir lo que siempre he sabido: que te amo desde el momento en que te posaste en la ventana de mi triste existencia.
Hoy es otro día más para quererte de cualquier manera mientras me disuelvo en el murmullo de tu respiración, aún cuando estás dormida; así podré transmitirte un “te quiero” que enlace nuestras vidas, para todos nuestros siempres.

Quien vive en ti, para ti.


Marco Antonio

lunes, 9 de mayo de 2011

TANTO QUE PENSAR...



Me pica la nariz y no es que tenga lombrices. El dolor en mis coyunturas augura tiempo de lluvias y por mis ojos solo puedo percibir una turbia visión del limitado mundo que me rodea y poco me dice. Queda tanto más por ver, oír y sentir para entender mejor la razón de nuestra existencia y el por qué la perrita de mi vecino se caga todas las tardes en los escalones de mi casa.
Desde el limitado espacio que nos asignaron para vivir, a veces pienso que nos vendría bien si lo compartiéramos todo, de este modo encontraríamos una solución para la obsesión de Tati (así se llama la perrita) con los escalones de mi portal. Si cada ser humano en este planeta tuviese la capacidad de compartir sus visiones, las palabras fluirían con más facilidad y la intención de nuestros semejantes sería menos agresiva. No golpearíamos los tímpanos de nadie con tantas vituperaciones y obscenidades que arrojamos a mansalva y yo aprendería a querer a ese vecino y a su perra sin importarme donde el chucho deposite sus desechos biológicos.
Es tan pequeño el espacio donde gravita mi existencia que cuando lo comparo con el inmenso territorio que ocupa la raza humana me hace sentir ínfimo, microscópico, como una partícula orgánica en un teatro de marionetas. Un escenario donde mis actos y decisiones son inconsecuentes y mis argumentos se oyen hasta donde se apaga el eco. ¿Por qué he de preocuparme por la mierda del perro y el vecino cuyo mal alieno extingue las rosas de mi jardín cuando el mundo que veo por la televisión y oigo por la radio se está pudriendo? Es como una enorme cagada que sin duda abrumaría a la pobre Tati si tuviese que esforzar su organismo para igualarla.
El hambre que nunca he sentido está matando a niños en la India, en África y en otros lugares que desconozco pero sé que existen. Dejé de leer los periódicos porque la política es como caer en un pozo donde las promesas son oscuras y frías y finalmente te ahogas en ellas. Las noticias en la radio no pueden ser de este planeta, los hombres abusan de sus mujeres, destruyen sus hogares y abandonan a sus niños sin remordimientos. Ninguno de ellos recuerda el principio, la razón que los llevó a tomar los sagrados votos del matrimonio, y yo por otro lado, preocupándome por una perra que se caga en los escalones de mi casa.
El tiempo y el espacio que ahora ocupo no serán estadísticas importantes. Pero qué más quisiera yo, como cualquier otro ser humano pensar que sí, que de alguna forma puedo cambiar el mundo.


Marco Antonio

sábado, 7 de mayo de 2011

MUNDO FELIZ




La tierra se estremeció y la vida dejó de sonreír, se vistió de luto y en un soplo de tiempo repartió la desgracia a todos por igual. El antes y un después en la mañana del día cuando los sueño dejaron de existir. Miles de almas se apagaron para siempre victimas del seísmo y de su apocalíptico acompañante; el tsunami que arrasó la provincia de Fukushima y transformó la geografía y la rutina de forjarse el futuro en toda una región del Japón.

Horas más tarde el resto del mundo lo presenció a todo color sintiendo la impotencia y la tristeza que embarga al espectador en su refugio de distancias. Se dice que estamos unidos por un ombligo universal, pero secretamente reconocemos nuestra incapacidad personal para compartir el dolor, la angustia y la desesperación colectiva que se produce cuando desaparecen los puntales de una sociedad, de una familia, de un modo de vida y sí, hasta cierto punto nos sentimos culpables porque no se nos desgarra el alma a pesar de las pérdidas personales que nunca llegan a ser nuestras.

Si fuéramos perfectos y si en realidad estuviésemos unidos más íntimamente y dependiéramos el uno de todos los otros para sobrevivir, éste sería un mundo feliz.


Marco Antonio Peña

jueves, 5 de mayo de 2011

TU SILENCIOXXX



TU SILENCIO

Cuando callas.

Transformas el tiempo en silencios sin lágrimas
y alojas la tristeza como una piedra dura
que esconde las palabras en la marisma gris,
en la escarpa del barro o en el fondo del mar.
Sin puente no hay camino que me lleve a tu gracia
y me faltan las alas para emprender el vuelo
en busca de arcoíris y un mundo mejor.

Cuando callas.

Tu ausencia es la causa de un vacío de dudas,
no las frases dulces que me hacen creer
que es tu verbo ardiente quien desarma al suicida
y alienta su espíritu para después callar.
Donde lleves mi alma no habrá salón de juicios,
Ni silencios de muertos, solo el paso al umbral.


Marco Antonio

lunes, 18 de abril de 2011

REBELDÍA Y CONTRADICCIÓN
I


Cuando me hablas, pienso que es mi cabeza y no tú la que imagina respuestas que no quiero oír. Siempre ocurre cuando tomo una decisión enteramente subjetiva, algo que me agrada y a mi parecer tiene mucho sentido. Claro que sé de donde viene todo eso: Es producto del egocentrismo que se cuece y fermenta dentro de todos nosotros. No nos preocupamos demasiado por las consecuencias o el efecto y alcance de estas decisiones. Entonces es cuando tú, desde mi subconsciente, comienzas a cuestionar y a debatir hasta que finalmente terminas despotricando sin darme cuartel ni muchas alternativas. Sospecho que esta noción del libre albedrío tiene que ser un argumento debatible, mucho más cuando el sentido común es el que actúa por ti, como un heliotropo que persigue al sol. No hay escapatoria, todo ya está debidamente ordenado y sólo se cumple lo que hay que vivir para llegar de una estación en el tiempo a otra en el trayecto por la vida. No me hago ilusiones ni me sorprendo cuando examino la piel de mis años y veo mis buenas y malas acciones ordenadas en una secuencia calculada como si la vida fuera un algoritmo genético de origen y raíces matemáticas. Cuando me hablas, no lo haces desde el silencio porque tal cosa no existe para ti, los debates y las recriminaciones se forjan en la soledad de nuestras almas y en el miedo que nos embarga cuando nos enfrentamos a la incertidumbre de vivir. Todo esto es desconcertante y aunque siempre nos quede la esperanza de que algún día podríamos cambiarlo todo, la verdad es que de nuestro lado sólo nos queda la rebeldía para contradecir lo inevitable.

Marco Antonio

viernes, 15 de abril de 2011

LOS HOMBRES TAMBIÉN LLORAN


He visto a un hombre llorar de sentimientos. Un hombre enamorado de las palabras, de la vida, de su familia y de los menos afortunados de este mundo. Lo vi llorar sin importarle que docenas de ojos le observaran de reojo incapaces de encontrar la valentía para abandonarse a la emoción del momento. Fue uno de esos breves instantes que te ofrece la vida para acercarte a los principios fundamentales de nuestra fibra y de nuestra humanidad. En un recóndito lugar donde al parecer el tiempo ha rehusado continuar su marcha, existe una pequeña capilla conocida como La Ermida de A Gorgosa construida con piedras de otros tiempos. En la claridad de aquella mañana las sombras bailaban sobre la tosca superficie de sus paredes creando contrastes en un juego imaginario que daba la impresión de movimiento y vida; como si las piedras quisieran hablar desde el silencio y contar el capítulo olvidado de aquella región de España. Éramos un grupo nutrido los que entramos en el santuario rodeado de los prados más verdes del norte de la península, a tres palmos de un pueblo llamado Portosín en las Rías Baixas de Galicia. Allí descansa una réplica de La Virgen del Carmen. Llegó a ése lugar por un camino de amor después de permanecer en el seno de una familia católica cuya devoción se ha mantenido inquebrantable por generaciones. Fue por casualidad y a petición de uno de sus miembros, que mi esposa en ésa primera visita, leyera lo expuesto en la reveladora carta enmarcada en un sencillo cuadro que colgaba junto a la Virgen. El texto expresaba los sentimientos de toda una familia y había sido escrito muchos años antes por uno de los once hermanos. Un ser especial poseedor de ese talento inmensurable que se manifiesta en algunos seres humanos y en otros, no. La bóveda que daba forma a la cúpula del recinto, transformó la voz de mi esposa proyectándola con tal solemnidad que imaginé que aquél legado a la memoria del padre, era mucho más. Estábamos escuchando la declaración del amor de toda una familia a un entrañable ser humano. Uno sólo lloró con las lágrimas vivas. El resto nos refugiamos en el duro silencio de la angustia compartida, de la pérdida y de la impotencia de no poder desandar caminos. Entonces todos rezamos con los ojos cerrados y los párpados humedecidos por el rocío de la tristeza.

Marco Antonio

viernes, 8 de abril de 2011

UN DUENDE BURLÓN


Despiertas y te sientas al borde de la cama a contemplar el espacio. Por un instante te desentiendes de todo lo que te rodea y te encuentras, sin pensar en ello, galopando a todo tropel en un recorrido demencial por los retazos de tu vida. Lo sucedido ayer te golpea las sienes y las respuestas que se desprendieron de tu boca regresan para sentarse en el cadalso donde se debate la duda bañada en recriminaciones. Tratas de desprenderte de las visiones por las que ya nada puedes hacer y entonces te acorrala la enormidad del presente, de lo que hoy está por suceder, de las decisiones que vas a tomar, las obligaciones y la carga de rutinas que cuando bien lo piensas no sabes exactamente como se han trepado a tus espaldas, pero lo han hecho y ahora estás dónde estás. Logras sacudir la cabeza e intentas incorporarte pero decides ponderar un poco más sobre el por qué de las cosas y todo lo que tuvo que acontecer para que esta mañana te encontrase sentada al borde de la cama. No es la primera vez que lo haces, ni será la última, vuelves a repasarlo todo, las decisiones que en un momento dado tomaste y aquellas que rechazaste y sin saber por qué; ahora te pesan. Te vuelves a preguntar cómo has llegado hasta aquí, pero bien sabes que las respuestas están fuera de tu alcance. Todos tus huesos crujen cuando por fin te levantas y arrastras tus chancletas hasta el baño. Allí te enfrentas al verdadero fantasma que nunca te abandona y que siempre está dispuesto a confesarte desde el otro lado del espejo. Empuñas el cepillo de dientes, se frunce tu rostro y descubres las nuevas arrugas que ayer no tenían razón alguna para joderte la vida pero hoy sí. Alguien dijo que lo único seguro era la muerte y estás de acuerdo. Porque la vida es un duende burlón que te persigue hasta el día en que ya no tengas la necesidad de sentarte al borde de tu cama.

Marco Antonio

lunes, 21 de marzo de 2011

LLEVO MI ALMA AL MAR



Comprenderás si te digo que en este camino a veces sentimos la necesidad de llevar el alma al mar para volar como gaviota y así nunca dejaremos de soñar. Soportamos tus discordancias como lluvia pasajera en espera de un tiempo mejor.
En ocasiones descubro que sustento una sensibilidad desnuda que lastima. El viento y las palabras la hieren, porque no siempre podemos disfrazar nuestra fragilidad y continuar el viaje. Esta necesidad de permanecer contigo hay que alimentarla con fantasías. Decirnos y creernos dignos es parte de ello; pensar que valemos para algo, es otra. La insensibilidad no es creíble porque aún hay restos de ti por conquistar y quizás sea yo quien descubra tu ancestral secreto y a la hora de despedirme llevaré en el alma la impresión de que al final, todo quedó realizado. Sé que hay una larga trayectoria en este inmenso mar, pero no importa, yo esperaré el regreso de la gaviota y con ella, mis sueños.

Marco Antonio

sábado, 19 de marzo de 2011

CUANDO SE PASA DEL "HAY QUE..." AL "YO TE..."




Toda una vida cohabitando sin apenas enterarte que la costumbre es un yugo que nos somete a lo cotidiano como algo natural. Piensas que lo que haces es lo normal y punto; no te planteas que pudiese haber otra alternativa.
Ella comenzaba todas sus frases con: "Hay que… hacer esto, hacer lo otro. Hay que arreglar la cisterna del váter, hay que sacar el perro a cagar, hay que cambiarle los pañales a la niña… Hay que… Hay que…". No tardé mucho en comprender y asimilar que "Hay que…" era su manera de decirme que había llegado la hora de los deberes, porque en verdad allí no había nadie más excepto ella y yo. Ahora que lo pienso con más claridad su estrategia era, sin duda alguna, una contundente solución para delegar sin tener que señalar al acusado. El efecto neurálgico a mi autoestima era devastador. El sentido de culpabilidad me consumía sin saber a ciencia cierta el por qué. "Hay que…" se convirtió en una condena a cadena perpetua.

Toda historia de amor tiene un final y esta terminó como el Rosario de la Aurora. Para escapar del trauma que siempre causa el abuso verbal, crucé el Océano Atlántico y me escondí en la Península. España me acogió con brazos abiertos y allí me refugié desorientado como siempre sucede con las almas en pena. En una ciudad del norte reconocí que el amor otra vez tocaba a mi puerta y no lo cuestioné.
Traté de incorporarme y antes de posar mis pies en la alfombra, ella ya me había calzado las zapatillas.
—Yo te las pongo—me dijo mirándome a los ojos.
—Gracias— le respondí.
En el baño busqué mi cepillo de dientes, pero lo encontré al borde del lavabo con la pasta de diente cuidadosamente administrada sobre la superficie de las cerdas.
—Yo te preparé el cepillo de dientes— se adelantó en decir antes de que yo pudiera pronunciar una palabra.
Terminé de ducharme y ella me extendió la toalla perfumada y tibia y al entrar en la habitación encontré sobre la cama, en riguroso orden y armonía todo el atuendo necesario para ese día.
—Yo te seleccioné la ropa, querido— explicó ella con la felicidad retratada en su rostro.
Me dirigí hacia la cocina, pero antes de que llegara al refrigerador, ella ya había sacado el zumo de arándanos, el hielo y el limón.
—Yo te lo sirvo—y su sonrisa iluminó mi vida.
Fui por mis herramientas para arreglar las bisagras
de la alacena, pero me di cuenta que ya estaban cambiadas y que todas las puertas funcionaban a las mil maravillas.
—Yo te evité ese trabajo amor mío— me dijo casi en un susurro inclinando la cabeza.
Después de diez años sintiéndome inútil e incapaz de anticipar una sola tarea por insignificante que fuera, comencé a perder la confianza, la autoestima y las ganas de aplicar mis conocimientos en los quehaceres domésticos, ni siquiera conducía el coche y nunca le vi el culo al perro porque no confraternizábamos fuera de la casa.
Hay que pensárselo bien cuando uno se pasa del "Hay que…" al "Yo te…"


Marco Antonio

viernes, 14 de enero de 2011

AGAPICIDIO


Llevo en el alma el miedo de una amiga. Una mujer de libros, de poesía, de pasiones extremas cuya vida es un milagro más.
Hace algún tiempo escribió una pequeña joya titulada: “Ese ojo que me mira”- Este libro fue publicado por la editorial de la Universidad de Puerto Rico. Ella se llama Loreina Santos Silva. Mi maestra. Una de mis almas gemelas.
Un fragmento de su libro:

AGAPICIDIO # 1
(Licencia de escritor: suicidio)

“Madre, ese ojo que te mira, te ve la muerte en la pupila. Te ve la muerte, hija de la noche, hermana del sueño, regocijada en la vendimia. Ese ojo te ve la muerte, uñas asesinas en el azogue transparente de tus ojos, viajera con regreso, en eternas despedidas. Tú la ves, guadaña inequívoca que se acerca para el corte, para el cambio, para la irremediable salida… Ese ojo que te mira sabe que vas a morir. Por eso abandonaste a Garmendía, una esperanza perdida. Estamos en la casa de La Aldea. Sabes que el abuelo no quiere a tus hijos ni en los estrechos predios de la cocina. Por eso a la hora misteriosa entre la noche y el día cuando los rayos entre naranja y achiote empiezan a filtrarse por las ramas negrecidas, en puntillas, abandonas el lecho, me tomas de la mano, me llevas a las millas por la cuesta del río hasta la calzada que entorpece la corriente enfurecida. Este ojo que me mira, me ve de unos cuatro y medio, pequeña, desvalida, saltando como garza, no puedo nivelarme con tu prisa. No ves a nadie, no saludas. Pilar, la tabacalera, en su ventanita miserable. Pilar, Pilarcita, flaca, arrugada, chiquita te dice adiós, la mano se le descabrita. No la ves, no la miras. Vas demente. En el delirio de tu fiebre hay una idea fija. Te tragas la cuesta, no tropiezas ni siquiera en la calzada que te lleva al hondo charco homicida. Pilar te lee la idea, nos sigue muy de cerca, sigilosa, tranquila. Me le quedo mirando, me retraso, mis ojos se agarran fuertemente a sus pupilas. Tú me arrastras hacia abajo, mi cuerpo se va hacia arriba. Pilar detrás de nosotras, descalza, de prisa, perseverante, decidida. Llevo túnica blanca de las que me ponen en verano para combatir la sofocante brisa. Me esfuerzo por ir a la par de tus pasos, brinco, salto, me rezago. Pilar ha visto el esqueleto rosa con su lengua de vidrio estirada y agresiva a tus espaldas y a las mías. Me lame las costillas. Pilar nos sigue a una distancia atrevida, salta las piedras de la calzada, ve cuando tú, madre, me sumerges en el charco. Pilar grita, se tira al agua, me devuelve en sus nervudos brazos a la orilla, pide auxilio armando tremenda gritería. Madre, a ti también te salvan la vida. Nadie sabe que no te importa ni la tuya ni la mía. Nadie sabe que el abuelo no nos quiere ni en los estrechos predios de la cocina. Te lo ha dicho, no recuerdo si con uno o más carajos. Tú sufres en forma innombrada el desprecio de tu semilla. Me prefieres muerta a niña vituperada, mal querida. Nadie puede llamarte homicida, sólo agapicida. Por amor quieres llevarme contigo a las arcanas maravillas…”

Dra. Loreina Santos Silva, Puerto Rico.