LO QUE SIEMPRE HEMOS QUERIDO DECIR, PERO HASTA AHORA NUNCA NOS ATREVIMOS

martes, 31 de diciembre de 2013

FELIZ AÑO NUEVO 2014

Añoranzas en el viento que sopla desde este último suspiro del año. Puedo cerrar los ojos e imaginar un beso de mi madre en la mejilla, su aroma y textura, tal como si hoy fuera el ayer de ese camino que todos, de la manera que nos corresponde, recorremos.

Olores y sabores de todos mis tiempos, voces que ya no están pero que oigo cuando a mi corazón se le antoja, al igual que los celajes de instantes vividos que a esta hora y en esta última campanada del año me asaltan para enternecer mi corazón con los retazos de mi vida.

Y heme aquí, de la mano de lo único que me queda dulce y bueno, preparado para dar el salto a un nuevo año. Conmigo llevo el deseo de quererlos a todos sin importar distancias, de mantener los vínculos que nos atan y de ser merecedor del milagro de tenerlos en mi mundo y nosotros de ser parte del vuestro.

Marco y Marga

miércoles, 18 de diciembre de 2013

FELICES PASCUAS

Quisiera haber contado los pasos que dimos este año para llegar aquí .
Otro año se nos escapa y no estamos tan seguros de si todas las experiencias, buenas y no tan buenas fueron reales o parte de un sueño.
Pero aquí estamos,al amanacer de un nuevo año, mejor preparados para no perder la pista de nuestras pisadas y con la consciencia alerta, despierta a un mundo que al parecer está languideciendo.
Piensa, mientras cuentas esos pasos. ¿Qué pequeña hebra puedes hilvanar para hacer la vida de otro ser más llevadera, más feliz?
Inténtalo y descubrirás una nueva emoción; crecerás con ella.
Inténtalo antes de que se te agoten los pasos.

FELICES PASCUAS Y UN PRÓSPERO AÑO NUEVO

Marco y Marga

jueves, 12 de diciembre de 2013

EL TIEMPO ARRASTRA CON TODO ...

Extraña es la única manera de explicar esta sensación que transmite el lápiz sobre la suave textura del papel carta esperando una decisión. Lo contemplo aprisionado entre mis dedos con la afilada punta del grafito reposando en un punto indefinido.

Esta pausa produce en mi subconsciente una transición en el tiempo que me transporta a otra época. Entonces, aún recuerdo, expresábamos nuestras ideas y sentimientos de esta única manera, utilizando papel y lápiz o una pluma. Era una emocionante sensación ver aparecer los inequívocos rasgos de las letras trazadas con un lápiz o en tinta al pulso de la pluma.

Aquellos que conocían la manera de escribir del redactor podían llevarse la impresión de su aparente estado de ánimo o quizás hasta algo del carácter y la personalidad que dominaba al sujeto en aquél instante de creatividad intentando cubrir una página en blanco. ¿Cuándo fue la última vez que empuñé un lápiz o una pluma para escribir una carta de amor, o de amistad? ¿En qué momento dejé de expresar con mano temblorosa mi dolor por la pérdida de un ser querido?

...Ella reconoció su estilo y el corazón se le vino a la boca. Las palabras de amor eran más dulces y las promesas más creíbles. Aquellos rasgos de toda la vida eran los mismos, el pulso ahora tembloroso por los estragos de los años no había perdido la convicción ni la firmeza de su carácter. Esta es su letra...

Primero nos fulminó la máquina de escribir, más tarde el ordenador y como todas las adicciones, la comodidad excusada por la eficiencia de la automatización, se abrió paso y se tragó el elemento humano.

Leer entre líneas e ir descubriendo en los trazos el verdadero propósito del escritor se ha ido diluyendo y está a punto de desaparecer. Así que de cierta manera, ya se ha plastificado la emoción de leer una carta escrita a mano; hoy en día casi nadie se atreve a intentarlo porque ni siquiera importa lo gratificante que podría ser recibir una carta cuyo estilo de escritura provocara tantas emociones.

Abandoné el lápiz sobre el papel en blanco y miré por la ventana, veo un inmenso cielo preñado de mañanas. Estoy por jurar que en otros cincuenta años se nos hará difícil escribir las letras, componer las palabras y firmar nuestros nombres.

MarcoAntonio

martes, 26 de noviembre de 2013

YO LO VI TODO

Tengo un ojo de cristal que lo ve todo. Una barriga de trapo que no sufre de hambre y unas manos con sólo tres dedos.

La niña me llama Tita y se abraza fuertemente a mí hasta casi ahogarme cuando su mamá le cruza los cachetes redondos de una bofetada. Ella ya no llora, dejó de hacerlo hace mucho tiempo cuando su papá dio tal paliza a su mamá que vinieron hombres vestidos de blanco para llevársela en una cama sin patas y otros de azul que arrastraron con el papá. Las botellas de vino y los vasos quedaron esparcidos por la alfombra y yo lo vi todo a través de mi ojo de cristal.

Abuela, llama la niña cuando ésta le besa la frente y a mí la panza. Su cara sembrada de arrugas sonríe desde unos ojos parecidos al mío y sus manos nos mecen suavemente hasta que ella se duerme.

Papá no ha regresado , mamá tendida en la cama llora su ausencia y regaña a la abuela por mimar a la niña. Ella me aprieta en sus brazos y me escapo en su sueño donde corremos libres sobre un campo de grises y negros. Hoy me quema su piel y tiembla todo su cuerpo mientras la abuela duerme su sueño de viejos.

La caja de madera es pequeña y pintada de blanco, dentro dormimos la niña y yo. Extraña sonrisa lleva ella en sus labios conmigo apretada contra su pecho. Mi ojo de cristal se fija en la luz, se fija en el techo y de pronto deja de verlo todo cuando cierran la tapa de la caja pintada de blanco.

La niña me sonríe porque ya no soy de trapo con un ojo de cristal. Nos fuimos al cielo de brazos y besos y yo con mis cinco dedos ahora la puedo acariciar.

Marco Antonio

domingo, 24 de noviembre de 2013

VERDADES SIN OFENSAS

Estas cartas mías, pasaron a ser tuyas
con manchas de dolor en las denuncias.
No beses las palabras, la tinta ya está seca,
la letra no es refugio, ni la fuga secreta.

Soy yo quien antoja la marcha, no la vida
burlando la demencia a tu adicción malversa.
Limpié el baúl de todos los disfraces
del carnaval de farsas, del despertar sin fuego.

Ya no quedan noches para prender luceros
que alumbren a tu pecho o alimenten tu ego.
La jarra de lágrimas se la bebió un fantasma.
Yo no duermo en tu cama ni comparto venenos.

Marco Antonio

miércoles, 20 de noviembre de 2013

LAS COSAS COMO SON...

Por todos mis sentidos retumba el eco de los eventos que cada día se manifiestan en los medios publicitarios, en el lenguaje de la muchedumbre que se amontona en los cafetines, en las miradas de desconfianza que esquivan mis ojos y en la incertidumbre que exudan los que por mi lado se escurren dejando una estela de desolación. Debe haber una alternativa, algo que pudiesemos escuchar para alimentar nuestra esperanza.

Nadie sospecha la posibilidad de que aún estemos en proceso de evolución, de infinitesimal alteraciones biológicas, de metamorfosis. Cambios ecológicos sacuden el planeta y nuestra fe espiritual resbala sobre una superficie de dudas mientras el balance étnico del mundo civilizado se va transformando de modo irreversible.Es una propuesta de magnitudes dramáticas. Me pregunto si todo esto forma parte de nuestra genética o simplemente estamos mutando sin apenas ser consecuentes de lo que está sucediendo.

Aceptamos los actos de violencia con la naturalidad de un suceso cotidiano, el subterfugio político como parte del código legal y por costumbre,lo debatimos todo durante la cena o sobre la copa de vino que compartimos con desconocidos en la taberna de la esquina. ¿Me pregunto si en realidad nos merecemos el escenario del que formamos parte o simplemente estamos esperando a que suenen las campanas de la iglesia mientras descuelgan nuestro féretro hacia la tenebrosa oscuridad de la fosa que siempre estuvo ahí, para nosotros.

Marco Antonio

miércoles, 11 de septiembre de 2013

EL AMOR

Como el agua de un manantial, el amor alivia la sed de pertenencia pero a veces se escurre entre tus dedos y entonces perdemos la sensación de saciedad y el tibio embeleso que produce el sentido de pertenencia.

Es algo que llega en el momento preciso para inundar todos los resquicios de nuestro ser y de momento, casi de manera imprevista se dispersa diluyendo su propósito sin nunca tomar forma.

Como el agua de un manantial, el amor no viene perfumado, su fragancia es parte de lo que aportamos y cuando deja de fluir no podemos olvidarlo porque es un complemento de los recuerdos ya vividos y ahí queda, como un bálsamo que alivia a la vez que desgarra. Un maravilloso instante que se nos escurrió entre los dedos sin saber por qué, sin siquiera tener la certeza de que verdaderamente intentabamos preservarlo.

Marco Antonio.

martes, 10 de septiembre de 2013

EL TIEMPO SE DESLIZA

El tiempo se desliza sin dejar demasiados rastros. De todos los elementos, éste es uno cuya ausencia de substancia lo deja desprovisto de sensatez. Si no lo aprovechamos y nos aplicamos con nuestros cinco sentidos el cerebro se adormece y ese inexorable reloj que acompasa nuestra existencia arrasa con la vida que nos queda.

Se deja de escribir sin saber en qué momento la lucidez de los sentidos abandona sus tareas más clásicas como el respirar profundo al pasar por un jardín, perderse en la poesía o en el resplandor de un atardecer.

Dejamos de construir sueños y ya no viajamos distancias con el pensamiento,de cierta manera nos acostumbramos a vivir en un trance sin percatarnos del insondable crepúsculo que nos rodea.

La vida es más; el tiempo es nada. El propósito, el compromiso y la necesidad de dejar huellas en esta trayectoria son armas poderosas que siempre están ahí, a nuestra disposición; usémoslas.

Marco Antonio

viernes, 14 de junio de 2013

MI AÑO 79

Y así llegamos todos al onomástico de nuestro primer día sin apenas realizarlo. Éste es el principio de mi año 79 y soy consciente de que me deslizo en el estrecho margen de lo que queda de una larga, fructífera y maravillosa aventura: La vida.

Sin duda, es este un prodigioso fenómeno, un inseparable elemento en el transcurso del tiempo que va nutriendo nuestros sentidos a la vez que nos forma y nos deforma con implacable sutileza y sin predeterminación. Al final nos lleva de regreso al principio de todas las cosas.

¡Pero qué maravillosa aventura! Descubrir que somos tantos y todos compartimos las mismas emociones, la felicidad, los dramas, las calamidades y la satisfacción que produce la buena fe cuando en las bifurcaciones de nuestra existencia tenemos que servirnos de ella. Si tal como vinimos, nada llevamos, entonces quedaran las semillas de la convivencia en el huerto de los recuerdos, aquellas que sembramos en las primaveras de nuestros mejores tiempos.

Marco Antonio

sábado, 8 de junio de 2013

CARTAS A MI AMADA

Debes enterarte que las gotas de lluvia no son lágrimas y que los cielo grises no son girones de una mantilla de luto. Más allá de lo que ves se viaja en alas de la imaginación y los deseos.

Si lo intentas puedes llegar hasta donde se respira la clara realidad de tus vivencias,ahora y más tarde, en este mismo minuto o en el otro estarás en mí como yo en ti, porque no se puede querer de esta manera y pensar que la vida es totalmente gris y que las lágrimas son para siempre.

Tiéndeme tu mano y déjame saber que estás, no quiero vivir ni un minuto de tu ausencia como tampoco la soledad de una existencia gris.No puedes desdoblar el tiempo ya vivido o abrigar ilusiones preconcebidas. Tiéndeme tu mano para vivir las horas que son nuestras, los días que nos aguardan y cuando al final nos reclame quien espera, seamos descubiertos entre los lazos de este sueño de amor que no termina.

Marco Antonio

viernes, 7 de junio de 2013

VIAJANTE

La vida es como el recorrido de un tren cuyos pasajeros en su trayectoria experimentan sensaciones y experiencias altas y bajas. Momentos de claridad, oscuridad, angustia, felicidad y mucho más. Somos captivos en esta trayectoria junto a la enjundia y el tropel de personas que nos acompañan en el viaje. Algunas permanecen, otras desaparecen, pero todas impactan nuestra razón de ser de una manera u otra. Sí... esta vida es un viaje cuya dirección y destino no es del todo nuestro diseño, aquí no hay clarividencias ni conocimientos intuitivos. Pasas tu entera existencia en el transcurso de un viaje donde aprendes a llorar y a reír, aprendes a amar y a odiar, a ser piadoso o intransigente. Aventura o no, conocerás la oscuridad de los túneles y el verde paisaje de las ilusiones porque este tren es una alegoría de nuestra vida y no todo depende de nosotros. Un viaje con un destino definido donde no se contempla el boleto de regreso.

Marco Antonio

viernes, 19 de abril de 2013

ESTE CAMINO

Este camino que llevo bajo el pie

me ha enseñado a fuerza de ignorancias

que la vida va endureciendo el alma

con el roce del tiempo y la esperanza.

Al encuentro de piedra, el sentimiento duro

se alarga cuando en las sombras del sendero

se pierde el sombrero y la sonrisa.

Estos pasos inciertos lo son todo,

como el que alarga el brazo buscando el sin sentido

sabiéndose vacío y encuentra entre sus dedos

las huellas del otoño y los copos de un invierno

sin voz de primavera.

Este camino que llevo bajo el pie

dejó de ser sendero en las hojas del tiempo

cuando robó tus besos y se llevo tu voz

y quedó sin pasaje la luz de tu presencia.

Marco Antonio

martes, 9 de abril de 2013

TE MORIRÁS PRIMERO

Te morirás primero, ya lo sé.
No creas que me importa.
Me vestiré de gala,
con los tacones altos miraré las estrellas
y andaré por las plazas como si fuera fiesta.
Ya verás,
cuando te mueras
irán nuestros amigos al entierro.
Habrá ramos, ofrendas,
un latido de pájaro golpeará las ventanas
y el altar se hará añicos durante el ofertorio.
Yo me pondré las gafas de no querer mirarte,
las de mirar el mar y verlo a mi manera.
Escucharé tus versos,
aquellos que escribiste antes de yo leerlos,
seguiré las estatuas
y me vendrá tu llanto y el amor que no tuve.
¿Te imaginas, amor?,
tú allí, muerto, tan solemne y tan quieto,
y yo un bullir de rosas en los bancos del fondo.
Yo, de rojo vestida, trenzas negras mi pelo
y las manos muy blancas acariciando espejos
por donde te has mirado.
Sin una sola lágrima.
Oculta por la pena que siempre fuera mía.
Pensando en tus caricias
y el júbilo perfecto de una siesta de sol
que nunca llegaría.
¿Te imaginas, amor?
Tus nietos, tus parientes,
y en el último asiento una hermosa muchacha
iluminado el arco de sus blancas axilas
por la luz de tus ojos.
Vendrán los oradores y hablarán de tu ingenio,
de tus muecas feroces,
de las horas amables en que ocupabas sitios,
lugares acordados.
Hablarán de tus gestos, de tu bufanda oscura,
del inconstante deleite de tu boca,
del mar que te ocupaba los momentos felices.
Llorarán los acólitos, las vírgenes de plomo,
los ángeles de cera.
Y nunca sabrá nadie que me he muerto contigo.

Elsa López

lunes, 25 de febrero de 2013

UNO DE ESOS RECUERDOS...

El aire de este día de invierno me sabe a frambuesas. Quizás sea el recuerdo de otros tiempos cuando mis pantalones se sujetaban con botones a la camisa y mi madre siempre llevaba un pañuelo sujeto a la manga de la blusa para soplarme los mocos. Entonces la brisa del mes de enero cubano, en mis recuerdos, era gélido.

En el camino a casa de la tía, mamá siempre me compraba un pirulí de frambuesa, sólo costaba un kilo (un centavo americano), pero para ella eso era una fortuna, para mí, un capricho. Caminábamos aquél largo trecho todas las tardes hasta la calle Revillagigedo en el barrio Jesús María porque en esos tiempos, la casa de la tía era el único lugar donde tenían algo que comer y no les importaba que fuéramos dos o seis. Mi madre y yo, mi tía Nicolasa, mis tres primos y la perra. No sé de dónde salía la comida pero siempre había un plato de harina de maíz o algo de arroz con frijoles negros.

Eran tiempos cubanos cuando la familia estaba unida como uña y carne, nada parecía amedrentarlos y nosotros a los tres o cuatro años de edad, casi nunca nos enterábamos del drama. Pero aquello ahora es como un sueño que yo me he inventado y que se me viene a la cabeza en los días de ventolera con olor a frambuesas.

El largo drama de vivir la vida se ha llevado a las tías y a mi madre. Aún quedan los primos, algo encorvados por el peso de los recuerdos, de los triunfos y de las derrotas que tocaron a sus puertas. Somos extranjeros en las tierras que pisamos y en el silencio de lo que nunca hablamos. Siempre nos une un amor entrañable y un sentido de pertenencia inquebrantable. Somos supervivientes del tiempo de los tranvías, de cucuruchos de maní, del caballero de París y el Paseo del Prado. Ha pasado un siglo desde que las tías comenzaron a arañar la vida en su pequeño pueblo de Limonar y este es mi homenaje a la fibra de esas mujeres, como a las de muchas otras que dibujaron sueños para las siguientes generaciones.

Marco Antonio

martes, 19 de febrero de 2013

EL VERANO DE TU ESTANCIA...



Hay tardes en que el día parece no querer cerrar los ojos. Pienso que la felicidad es así y que nada tiene que ver con la perseverante marcha de las horas, que en verdad el tiempo sólo transcurre cuando algo está por terminar, cuando el vacío suplanta la sensación de pertenencia o cuando la soledad inicia su triste e interminable danza en nuestras vidas y todo se apaga.

La felicidad existe en un mundo virtual donde lo que sentimos no se ve ni se palpa, pero se sabe porque duele a la vez que nos transporta en un trance sublime, tan poderoso que desafía las leyes de la naturaleza. Entonces el tiempo deja de existir para nosotros y nuestra razón de ser es simple: amar aquél que nos nutre con su cariño, su preocupación por nuestro bienestar, su lealtad y su devoción.

Si vives en el amor del que vive en el tuyo, el tiempo será inconmensurable como también los días y las horas. Nada conformará con las leyes de la naturaleza y el mundo a tu alrededor parecerá distanciarse del interior de tu sustancia.

Quisiera cerrar los ojos cuando me acosa la angustia y no dejarla penetrar por mis oídos, pero ya he descubierto que por cada espacio dulce, hay uno amargo y que nuestra capacidad para entregarnos al amor y la ternura está condicionada por las experiencias que provocan el trauma y la inseguridad que siempre está al acecho.

Prefiero esperar con los ojos abiertos esos atardeceres cuando la luz se prolonga para comportarse como un amor sin sentido ignorando la existencia del tiempo o la de un último beso y la de un último abrazo.

Marco Antonio

domingo, 3 de febrero de 2013

PODRÍAMOS CAMBIAR EL MUNDO...

Pensé que podríamos cambiar el mundo si intentáramos despojarnos del disfraz que llevamos sobre lo que somos. Si no dejáramos que pasara otro día sin romper la rutina que nos moldea y nos convierte en seres mecánicos incapaces de sorprender a nadie con una acción inesperada.

¡Qué maravilloso pensamiento! Me ha calado tan profundamente que he decidido ser el primero (y quizás el único) en intentarlo. Comenzaré por lavarme los dientes con la mano derecha aunque toda la vida lo haya hecho con la izquierda, me peinaré el cabello hacia el lado opuesto de lo acostumbrado y si para entonces me he llenado de valor, me afeitaré este bigote que llevo bajo mi nariz por más de cuarenta años. Voy a tomar té en vez de chocolate y una tostada en lugar del bizcocho de manzana que consumo todas las mañanas.

Tengo un vecino que pasa por mi lado e ignora mi existencia mirando hacia la otra acera o intenta adivinar si va a llover contemplando el cielo aún cuando la intensidad del sol lo aniquila forzándole a hacer muecas de disgusto. Yo también lo ignoro, pero esta mañana me plantaré frente a él y le extenderé la mano con mi mejor sonrisa y le preguntaré por su salud, la de su esposa y la del perro.

Voy a caminar hasta el centro de la ciudad en vez de coger el autobús y cederé mi asiento cuantas veces sea necesario, no sólo a los ancianos, sino también lo haré con las mujeres y los niños. Procuraré llevar una sonrisa aunque sujete el paraguas abierto para protegerme de la lluvia y del azote el viento. Pensaré que pronto llegará el verano y que todos nos iremos al Mediterráneo. Cuando me siente con las amistades a tomar el café de las diez de la mañana, otra vez repetiré el té y dispensaré del croissant y las galletas. No comenzaré a leer el periódico por las esquelas ni le daré importancia al temblor de las manos de mi amigo, el que derrama el café sobre la mesa, ni a la amiga que remueve sus dientes postizos cuando se le atascan de galletas. Ignoraré la fuga de flatulencias y eructos de los cuales yo también soy contribuyente y no olvidaré de comentar lo atractivas y elegantes que se ven las señoras. En el ambulatorio, mientras espero a que el médico me atienda entablaré conversaciones amenas y alegres, no tocaré el tema de las enfermedades que me acontecen y animaré a los demás a intentar hacer lo mismo.

Creo que es tiempo de que me envuelva en algún proyecto social y comparta mis experiencias con los más jóvenes, eso incluye algún desarbolado, uno de esos chicos difíciles que todo el mundo rechaza por su carácter indómito. Yo no lo haré. Voy a esforzarme por escuchar más y hablar menos e intentaré respetar el criterio de los demás aunque a veces me parezca rocambolesco. No ignoraré el esfuerzo de otros que intentan ser creativos y me convertiré en conspirador compartiendo sus ideas y sus sueños. Sí, pienso que juntos podríamos cambiar el mundo.

Podríamos despertar lo mejor dentro de nosotros y comenzar a caminar con diferentes propósitos que nos hagan sentir mejores personas y que esa satisfacción se refleje en el espejo del lavabo, sí, es importánte que nos quedemos a gusto con esa imagen cuando nos devuelva la mirada, sólo porque hemos decidido hacerlo mejor...Y eso podría cambiar el mundo.

Marco Antonio

jueves, 31 de enero de 2013

DIALOGANDO CONMIGO MISMO...

A veces nos aferramos a la vida sin entusiasmo convencidos de que las experiencias futuras serán como las imágenes en un caleidoscopio; se repetirán una y otra vez. Es curioso, pero esos pensamientos son producto del hastío y la pereza que causa el aburrimiento. Las visiones tétricas no tienen substancia y el agobio nunca se viste de luces.

Todos vamos a entrar en el paraíso pero para tocar a sus puertas tenemos que llegar hasta ellas y la verdad es que nadie nos va a llevar de la mano. Entonces, habrá que cerrar la puerta de lo ya vivido sin mirar atrás y agarrarse con determinación a la esperanza. Si algo siempre quedará enroscado en nuestra fibra, es la fuerza moral para sobrellevarlo todo y comenzar de nuevo.

Hace años crucé el océano con el corazón en la boca consciente de que era un viaje sin regreso y mi rumbo me llevó hasta el lugar donde las aves majestuosas se levantan de sus cenizas. Ahora, todas las mañanas cuando despierto me invade la euforia de saber que tengo otro día para enfrentarme a mi destino, a las temporadas de borrascas y a la fortuna de saberme protegido y bien amado.

En mi interior estoy de fiesta. No es cuestión de suerte, simplemente nos negamos a reconocer cuán tenaces somos cuando nos lo proponemos . Ningún día es exactamente igual a otro, ninguna puerta se cierra del todo y contrario a lo que murmuren los de ceño fruncido y espaldas encorvadas, llegaremos hasta las puertas del paraíso antes de que las luces se apaguen.

Marco Antonio