LO QUE SIEMPRE HEMOS QUERIDO DECIR, PERO HASTA AHORA NUNCA NOS ATREVIMOS

sábado, 11 de febrero de 2012

MI CAJA DE ZAPATOS



Tocar las cosas viejas es como emprender un viaje al pasado, se te inunda el presente de acuarelas que cuelgan en tu memoria como obras de arte que formaron parte de tu vida. A veces al tocarlas, sonreímos, otras lloramos.

Todos guardamos como reliquias algo personal de aquellos que quisimos y queremos. En mi caja de zapatos escondo las cosas personales de mi madre. Casi nunca me atrevo a abrirla, pero cuando lo hago, se desprende una estela de su perfume que mesmeriza y mi visión se nubla.

Nunca sé en qué momento ocurre la transición al pasado, es como si una máquina del tiempo me estuviese esperando dentro de la caja de zapatos para llevarme a dar un paseo por el caleidoscopio de estampas fragmentadas que dibujan mi vida junto a ella.

Con gran esfuerzo cierro la tapa, pero no sin antes sentir la caricia tibia de una mano tersa que sin decir nada, lo dice todo.


Marco Antonio

martes, 31 de enero de 2012

LA ALEGRÍA DE VIVIR

LA ALEGRÍA DE VIVIR

Me pregunto si esta mañana cuando te miraste en el espejo descubriste en tus ojos la alegría de vivir. Me pregunto si al seguir la línea de tus labios ya sabías de antemano que te estaba esperando esa tendencia a sonreírte a ti misma cuando recuerdas las experiencias que reverdecen en tu corazón.

Es maravilloso sentirse feliz ante el espejo y soñar que el resto de tu vida pudiese ser así, como el reflejo de un camino que comienza y termina con tu determinación de ser tal como eres sin mover un árbol o una piedra del paisaje. No siempre contemplamos el reflejo de nuestras pupilas en ese espejo para celebrar el acontecimiento de que somos parte de un mundo feliz, porque sabemos que no es la realidad.

Me pregunto cómo, desde este infinitésimo rincón que cada uno de nosotros ocupamos, podríamos de alguna manera alterar las consecuencias del inexorable paso del tiempo. Cómo se desvía el curso de un río que por su naturaleza se pierde en el mar para conseguir que su cauce reviva la tierra árida, el árbol seco, la esperanza perdida o el reflejo de un rostro triste en un espejo roto.

Qué milagro se necesita para alimentar a los que sin pedir que les trajeran al mundo, se mueren de hambre sin saber por qué. Quién será el primer valiente que se despoje de su arma con la esperanza de que su acto inspire a otro y a otro más. Cuál será el primer país que descubra la fórmula para erradicar la terrible enfermedad de la codicia y la insensibilidad. Qué tenemos que hacer para volver a mirarnos en el espejo y ver reflejados en nuestros rostros vestigios de esa felicidad que resurge de la esperanza. Cómo curar la apatía y remendar la confianza de un mundo cuya indiferencia es muda a la promesa.

Quizás si cambiáramos de espejo y sólo permitiéramos el reflejo de los sueños y las ilusiones, entonces volveríamos a sentir un sentimiento espontáneo. Algo así como la alegría de vivir.

Marco Antonio

domingo, 29 de enero de 2012

MIS MIEDOS

A veces siento un miedo atroz de la realidad que me rodea. Me sucede después de haber sostenido un diálogo intrínseco con el no sé qué; ése que forma parte de los circuitos electro-químicos que ocurren en mi cerebro, un proceso mejor conocido como el subconsciente.

La realidad la intuimos a través de los sentidos, sin ellos no hay causa ni efecto, sin ellos no hay razón para deducir que somos elementos especiales en este escenario al que llamamos La Vida. Sin esa susceptibilidad no nos fuera posible dialogar con el no sé qué.

Tiemblo cuando el drama que percibo a mi alrededor se desfigura y se torna tan rocambolesco que comienzo a dudar si en algún momento he sido trasladado a otra dimensión, un espacio insólito donde los valores humanos y la violencia son la orden del día.

Cuando oigo hablar por los medios televisivos con tanta naturalided de los miles de niños que mueren de hambre y de los cientos de mujeres que pierden la vida por tan sólo amar, me pregunto si este es el lugar donde nací vestido de inocencia y soñando con soldaditos de plomo. De noche miro al cielo y al parecer veo las mismas estrellas parpadeando y ya desvelado, me sorprende el resplandor de un nuevo día. Todo parece igual, pero no es lo mismo, se respira la desconfianza en el ambiente y la hostilidad en el aura del que por tu lado pasa.

Nadie se atreve a dejar a sus hijos jugar solos más allá de donde alcanza tu visión y la puerta de tu casa posiblemente tenga tres cerrojos. Los soldaditos de plomo han desaparecido y ya no se ven tantas muñecas ni niñas vendiendo limonadas en la esquina de su calle como parte de un juego entre amigas entrañables.

Tengo miedo de que el mundo tal como lo imaginaba nunca haya existido fuera de mi fantasía infantil. El cristal en mis ventanas se ha ido empañando con el tiempo y ahora vivo en un lugar oscuro. Y tengo miedo.

Marco Antonio

sábado, 21 de enero de 2012

OTRA PÁGINA

Es una carrera demencial. Se polarizan los sentidos y el tiempo se escurre a un ritmo tan acelerado que sin acabar de centralizarnos en la avasalladora realidad del presente, comenzamos a sentirnos exhaustos.

El tiempo y por consiguiente la vida se mueve tan de prisa que sólo el instinto de supervivencia nos da la noción de la magnitud de la odisea. Una vez más hemos cruzado esa línea imaginaria que representa el principio de un nuevo año, pero el aprovechamiento y los logros no han cambiado de sabor y al parecer, aún estamos a tiempo para hacernos todo tipo de preguntas, por ejemplo: ¿Por qué no valoramos más la constancia con que nuestros pulmones cumplen su cometido sin importarles la razón de esta trayectoria? Este órgano no desiste ni un instante en su tarea de sustraer el oxígeno del medio ambiente para que continuemos sobreviviendo hasta la clausura de nuestro ciclo biológico.

El tiempo se desliza como una sábana de seda dejándonos al final, desnudos y sin recursos. Las experiencias de los años transcurridos se alojan en el subconsciente; no son más que recuerdos que endurecen la fibra y transforman la conducta. Pero eventualmente todo se apaga y el oxígeno continúa reciclándose en otras vidas que nada tienen que ver con las nuestras.

Marco Antonio

sábado, 14 de enero de 2012

CUANTO TE QUIERO



Pasan los días y las noches largas. Pasan momentos que nunca mueren, más no te tengo. Pasan silencios, uno a uno y se pierden como pájaros en el cielo. Que poco está quedando de un tiempo hermoso, de un cálido y simple sentimiento, de un sincero deseo de dar lo mejor a quien se quiere.

Todo ha cambiado, quizás yo lo he asumido, porque me doy cuenta de que nada puede hacerse ya, solo recordar, esperar quizás. ¿Quizás qué?, me pregunto, quizás nada, solo recuerdo la ilusión, alas sin tiempo para llegar hasta el rincón más duro de un corazón dolido.

Mis golondrinas viajarán y quizás, solo quizás, encuentren que tú sales a recibirlas...

María Susana

jueves, 12 de enero de 2012

EL AMOR LO ES TODO

EL AMOR LO ES TODO

Han ido desapareciendo sin que nadie se percatara de la ausencia. Ha sido algo así, como el que se da de baja de un programa sin dejar señales. Sencillamente deja de ser y lo olvidan como si nunca hubiera existido.

La sonrisa fue la primera en esfumarse. Un día miré con detenimiento a los rostros que se cruzaban en mi camino y descubrí que los labios iban más apretados que de costumbre, las fisuras eran más pronunciadas y las esquinas apuntaban hacia abajo. Hice un esfuerzo por encontrar un rostro sonriente y por fin, al final de mi trayectoria tropecé con una. El chico del panadero padecía de un trastorno emocional y siempre sonreía con la inocencia del que no comprende nada, pero al parecer, era feliz.

No pasó mucho tiempo hasta que comencé a percatarme de que era muy difícil encontrar personas que me miraran a los ojos. Todos parecían evitar el contacto visual y así fue como descubrí transitando por la vida que había perdido la capacidad de recordar el color de los ojos de mi vecina, el de su hermana o el de sus amigas. Llegó un momento cuando ya era tarde porque todos dejaron de mirarse y con la ausencia de la fisionomía facial, los rostros comenzaron a confundirse y olvidamos, sin darnos cuenta, las expresiones de alegría, sorpresa y enojo.

Ya casi nadie se abraza o se besa. Era algo común en otros tiempos, ahora ese contacto se considera demasiado abrasivo, demasiado personal. Pudiese, para muchos, implicar un nivel de intimidad que abre las puertas a la posibilidad de una confabulación a la aventura clandestina. Se besa y se abraza a los recién nacidos y a los octogenarios sin consecuencias sociales negativas.

En el tiempo en que vivimos, corremos otro grave peligro. La televisión amenaza con sumirnos en un silencio ancestral. El arte de la conversación pudiese estar en un proceso de extinción. Casi nadie de esta generación se entretiene en la sala de estar fomentando tertulias para intercambiar opiniones. La pantalla de la televisión hipnotiza, demanda toda nuestra atención, lo domina todo. Sólo el tiempo determinará cuando, por atrofia, perderemos el uso de las cuerdas vocales.

Cuando en el transcurso de unas cuantas décadas hagamos una pausa para examinar nuestros valores, descubriremos las ausencias, las aquí mencionadas y muchas más. Pero nuestra genética continuara reproduciéndose como en el principio y con ello la capacidad de amar a otro ser sin que importe cuan desfigurado esté el espacio donde entonces transite la vida.

El amor es el secreto inextricable e impredecible que decide por sí mismo, cuándo florecer y con quién. Completaremos el momentum que impulsa al péndulo de las circunstancias y entonces la arena regresará del mar como siempre ha sucedido, como ocurrirá con nuestros principios y valores a pesar de las extravagancias que experimentamos con la erosión del tiempo y la distorsión social que nos va dejando el fantasma de la evolución tecnológica.
El amor lo es todo.

Marco Antonio

sábado, 31 de diciembre de 2011

FELIZ AÑO NUEVO 2012

Es la pausa que todos los años hacemos en nuestro espacio antes de atravesar a una nueva dimensión en el tiempo. Al parecer la diferencia es imperceptible, pero en realidad, este momento nos llena de ilusiones y renueva nuestro propósito de comenzar una vez más para hacerlo mejor y diferente.

Sentimos que sí, nos falta todo por vivir y que esta vez no olvidaremos las señales que delatan dónde los caminos se bifurcan. Esta vez intentaremos no apartarnos de lo que somos y de lo que sabemos. En nuestros corazones es un Nuevo Año para todos.

Estrecharemos las manos en este espacio universal para así asegurarnos de que nuestras buenas intenciones no se esfumen en el primer intento.


Marco Antonio