LO QUE SIEMPRE HEMOS QUERIDO DECIR, PERO HASTA AHORA NUNCA NOS ATREVIMOS

viernes, 14 de enero de 2011

AGAPICIDIO


Llevo en el alma el miedo de una amiga. Una mujer de libros, de poesía, de pasiones extremas cuya vida es un milagro más.
Hace algún tiempo escribió una pequeña joya titulada: “Ese ojo que me mira”- Este libro fue publicado por la editorial de la Universidad de Puerto Rico. Ella se llama Loreina Santos Silva. Mi maestra. Una de mis almas gemelas.
Un fragmento de su libro:

AGAPICIDIO # 1
(Licencia de escritor: suicidio)

“Madre, ese ojo que te mira, te ve la muerte en la pupila. Te ve la muerte, hija de la noche, hermana del sueño, regocijada en la vendimia. Ese ojo te ve la muerte, uñas asesinas en el azogue transparente de tus ojos, viajera con regreso, en eternas despedidas. Tú la ves, guadaña inequívoca que se acerca para el corte, para el cambio, para la irremediable salida… Ese ojo que te mira sabe que vas a morir. Por eso abandonaste a Garmendía, una esperanza perdida. Estamos en la casa de La Aldea. Sabes que el abuelo no quiere a tus hijos ni en los estrechos predios de la cocina. Por eso a la hora misteriosa entre la noche y el día cuando los rayos entre naranja y achiote empiezan a filtrarse por las ramas negrecidas, en puntillas, abandonas el lecho, me tomas de la mano, me llevas a las millas por la cuesta del río hasta la calzada que entorpece la corriente enfurecida. Este ojo que me mira, me ve de unos cuatro y medio, pequeña, desvalida, saltando como garza, no puedo nivelarme con tu prisa. No ves a nadie, no saludas. Pilar, la tabacalera, en su ventanita miserable. Pilar, Pilarcita, flaca, arrugada, chiquita te dice adiós, la mano se le descabrita. No la ves, no la miras. Vas demente. En el delirio de tu fiebre hay una idea fija. Te tragas la cuesta, no tropiezas ni siquiera en la calzada que te lleva al hondo charco homicida. Pilar te lee la idea, nos sigue muy de cerca, sigilosa, tranquila. Me le quedo mirando, me retraso, mis ojos se agarran fuertemente a sus pupilas. Tú me arrastras hacia abajo, mi cuerpo se va hacia arriba. Pilar detrás de nosotras, descalza, de prisa, perseverante, decidida. Llevo túnica blanca de las que me ponen en verano para combatir la sofocante brisa. Me esfuerzo por ir a la par de tus pasos, brinco, salto, me rezago. Pilar ha visto el esqueleto rosa con su lengua de vidrio estirada y agresiva a tus espaldas y a las mías. Me lame las costillas. Pilar nos sigue a una distancia atrevida, salta las piedras de la calzada, ve cuando tú, madre, me sumerges en el charco. Pilar grita, se tira al agua, me devuelve en sus nervudos brazos a la orilla, pide auxilio armando tremenda gritería. Madre, a ti también te salvan la vida. Nadie sabe que no te importa ni la tuya ni la mía. Nadie sabe que el abuelo no nos quiere ni en los estrechos predios de la cocina. Te lo ha dicho, no recuerdo si con uno o más carajos. Tú sufres en forma innombrada el desprecio de tu semilla. Me prefieres muerta a niña vituperada, mal querida. Nadie puede llamarte homicida, sólo agapicida. Por amor quieres llevarme contigo a las arcanas maravillas…”

Dra. Loreina Santos Silva, Puerto Rico.

domingo, 2 de enero de 2011

BESAME LOS OJOS



Si alguna vez te han besado los ojos, sabrás lo difícil que es olvidarlo. Aquél que lo hizo sabía que tus labios no eran suficientes, porque ciertas emociones sólo tus ojos son capaces de entender. La ternura nació en un camino de besos para ser conducida hasta la puerta del alma. Es la llave que abre las compuertas para liberar los secretos que duermen la espera. No hay lugares perdidos para un beso que se posa en tus párpados, ni corazones insensibles al amor.
No dejes que el año que acaba de nacer se alargue o se encorve con el peso de la rutina de vivir compromisos. Acércate al que amas, a los que te aman y bésales los ojos. Deja entonces que el silencio te responda en el reflejo de sus pupilas y en la maravillosa expresión de sus rostros. Entonces escribe lo que ves.


Marco Antonio

viernes, 31 de diciembre de 2010

CUANDO EL AMOR SE AUSENTA




Cuántas veces las circunstancias de la vida provocaron ese vacío emocional que siempre queda cuando se ausenta el amor. Como quizás les ocurre a los arboles en invierno cuando sus hojas se marchitan, se desprenden y se pierden en el tiempo. ¿Me pregunto si sentirán el dolor del abandono o si quedará en ellos alguna señal de la angustia y el desamor? Posiblemente no, porque el enajenamiento es propiedad nuestra, es una manera de morir, pero no del todo. Cuando en el campanario del corazón dejan de tañer las campanas, quedan los puñales del recuerdo y en la caja de Pandora nos aguarda la determinación para volver a llenar ése vacío emocional con nuestra capacidad para amar y amar otra vez.
Entonces, en algún recodo de nuestra existencia nos cegará una luz y se detendrá el tiempo y ese amor que siempre ha estado ahí esperando su momento, inundará todos los espacios, todos los vacíos y como la miel que se escurre sobre la corteza de ciertos arboles nos sanará las heridas. La vida volverá a permitirnos ejercer el sentido de pertenencia, amaremos sin prejuicios y nos dejaremos amar sin que nos consuma la duda y el temor.

Marco Antonio

jueves, 30 de diciembre de 2010

TUS MANOS




Ahora que estás aquí, mira tus manos. Sí, mírate las manos como si acabaras de revelar un secreto que llevabas guardado dentro de ti desde que descubriste la noción del tiempo. Fueron ellas las primeras en establecer contacto, las primeras en comunicarse con el mundo antes que despertaran tus otros sentidos, un instinto ancestral que no necesitaba ser descifrado porque sin entenderlo sabías que todo había cambiado, que tu vida iniciaba su marcha y que no, no estabas solo. Esas manos a las que nunca has prestado gran atención intentaron entonces palpar la luz para explorar el espacio donde se desarrollaría el drama infinito de tu existencia. Fueron ellas las primeras en conocer a tus progenitores, las mismas que acariciaron tu primera ilusión y las que se entrelazaron en compromiso con otro ser humano para toda esta vida y quizás la otra. Tus manos se transformaron en puños cuando te cegó la rabia pero también enjugaron lágrimas, trenzaron abrazos y clamaron al cielo por los que ya no están contigo. Tus manos eligieron las flores que adornan los sepulcros y encarcelaron los recuerdos que ahora yacen en el polvo de la tierra. Míralas una vez más pero con otros ojos, úsalas para tus mejores propósitos porque siempre te han servido, a veces como escudos, otras para estrechar los lazos afectivos que moldean nuestro carácter en el recorrido por la vida.


Marco Antonio

lunes, 27 de diciembre de 2010

LA ARRUGA




Te miras en el espejo mientras cepillas tus dientes y te haces mil preguntas. ¿Es natural que esta rutina se convierta en el drama que descubre cada mañana algo diferente, algo que no estaba ahí la última vez que coincidimos con nuestro reflejo? No sé por qué, pero siempre intentamos encontrar la respuesta traspasando las pupilas de ese reflejo que en cadencia se cepilla sus dientes y a la vez, nos hace sentir intimidados y culpables.
No necesitamos respuestas. ¿Quién no sabe que estamos en constante movimiento prisioneros de un tiempo que avanza devorando nuestro futuro? ¿Que cada mañana nos encontraríamos frente al espejo sujetando el cepillo de dientes y que una y otra vez reflexionaríamos sobre los imperceptibles cambios para los que no hay respuestas, ni siquiera traslucidas en la profundidad de nuestras retinas? La realidad es que estamos retrocediendo. Somos como una hoja de papel en blanco que se va estrujando entre las manos de ese tiempo que no apuesta a nuestro favor.
Habrá que imaginarse niño y buscar las fantasías en algún recóndito lugar del alma sin reparar en los cambios en la corteza, sólo en las vivencias que moldearon nuestro inquebrantable carácter. Buscar y buscar allí en lo más profundo, en la esencia de lo que somos, donde la metamorfosis del tiempo no tenga efecto, donde el amor y la confianza prevalezcan sobre la oscuridad y la inconsciencia que ahora reina en este mundo.


Marco Antonio

sábado, 25 de diciembre de 2010

DÍAS FESTIVIOS


En días como hoy, los rostros que conoces salen a tu encuentro con el deseo y la necesidad de compartir la alegría de estos tiempos. Apetece abrazar y besar a los que casi nunca se prestan para ello y nos abandonamos al instinto natural de amarlo todo sin preámbulos ni razonamientos. Nos vamos de compras y gastamos la de dios porque necesitamos tocar la fibra de los nuestros para que florezcan las sonrisas. Suenan los teléfonos y oímos voces emocionadas que rompen el silencio perdido en el tiempo y fabricamos puentes para caminar distancias imaginarias y estrechar los lazos afectivos que nos unen. En estos días somos diferentes, pensamos más en los que comparten nuestro universo personal que en nosotros mismos y al doblar la última página de este año, nos comprometemos a hacerlo mejor porque estamos convencidos de que podemos ser más condescendiente, más humanos y sensibles a la desgracias de otros que la vida planta en nuestro camino.

Feliz año nuevo 2011

Marco Antonio

miércoles, 15 de diciembre de 2010

UN AÑO MÁS





¿Vamos a terminarlo verdad? Éste, como todos los otros, se suma al caleidoscopio por donde traspasa mi luz fragmentando el instante sin dejar huellas. Un año más, al menos un espacio ya vivido, ya ocupado que queda en la memoria. Otro cúmulo de decisiones y consecuencias que se suman a todas esas vivencias pasadas que van deformando la inocencia hasta convertirla en esto: lo que soy.
Por eso te escribo y continuaré insistiendo en hacerlo hasta que se produzca la brecha final en mi razón de ser. Me consume el espectáculo de ver el tiempo pasar y mi impotencia es como una sentencia forzada a observar cómo se despedaza la ilusión; ese secreto tan bien guardado que nos hace imaginar lo que no somos: omnipotentes. Mi intranquilidad te señala culpable y siento que me debes todo lo que ya he vivido ¿O es que no sabes que tu constancia es mi peor enemigo? Nunca me has permitido completar lo que quedó sin hacer y por falta de tiempo no he amado lo suficiente, ni he odiado con verdadera pasión. Me confunde tu propósito ¿Hasta qué infinito me arrastra tu persistencia? Sospecho que me abandonarás en el portal de la espera ataviado en mi traje de luces como a todos los que consumieron su tiempo. Sospecho que no importaran las preguntas porque no habrá respuestas, ni propósitos ni significados. Entender lo que es ser nada está fuera de mi alcance, pero puedo aceptar ahora que aún soy una madeja de incongruencias y complejos esa idea. Como también es posible que en el concepto del tiempo, la vida se nutra de la nada y que nos encontremos atrapados en la paradoja de un círculo vicioso.

Marco Antonio