LO QUE SIEMPRE HEMOS QUERIDO DECIR, PERO HASTA AHORA NUNCA NOS ATREVIMOS

jueves, 31 de enero de 2013

DIALOGANDO CONMIGO MISMO...

A veces nos aferramos a la vida sin entusiasmo convencidos de que las experiencias futuras serán como las imágenes en un caleidoscopio; se repetirán una y otra vez. Es curioso, pero esos pensamientos son producto del hastío y la pereza que causa el aburrimiento. Las visiones tétricas no tienen substancia y el agobio nunca se viste de luces.

Todos vamos a entrar en el paraíso pero para tocar a sus puertas tenemos que llegar hasta ellas y la verdad es que nadie nos va a llevar de la mano. Entonces, habrá que cerrar la puerta de lo ya vivido sin mirar atrás y agarrarse con determinación a la esperanza. Si algo siempre quedará enroscado en nuestra fibra, es la fuerza moral para sobrellevarlo todo y comenzar de nuevo.

Hace años crucé el océano con el corazón en la boca consciente de que era un viaje sin regreso y mi rumbo me llevó hasta el lugar donde las aves majestuosas se levantan de sus cenizas. Ahora, todas las mañanas cuando despierto me invade la euforia de saber que tengo otro día para enfrentarme a mi destino, a las temporadas de borrascas y a la fortuna de saberme protegido y bien amado.

En mi interior estoy de fiesta. No es cuestión de suerte, simplemente nos negamos a reconocer cuán tenaces somos cuando nos lo proponemos . Ningún día es exactamente igual a otro, ninguna puerta se cierra del todo y contrario a lo que murmuren los de ceño fruncido y espaldas encorvadas, llegaremos hasta las puertas del paraíso antes de que las luces se apaguen.

Marco Antonio

viernes, 26 de octubre de 2012

NUESTRO PRIMER AMOR



¿Cuándo tuvimos consciencia para entender que en algún recodo de nuestro instinto dormía la capacidad para amar? Intentar recordar ese momento es un esfuerzo casi inútil, pero sí en un momento de retrospección cuando nos encontramos solos más dentro que fuera de nosotros, entonces podremos remontarnos a la primavera de nuestras vidas navegando en las imágenes perdidas cuando todo lo que nos rodea, deja de ser.

Bien sabemos que es la efímera y tierna sensación de un instante ya vivido, probablemente cuando nuestra consciencia aún no había despertado del todo, pero sí fuimos capaces de percibir aquella tibia sensación de abrigo y la necesidad de sentirnos protegidos, entonces por instinto reclamamos ese agradable entorno emocional que nos rodeaba y creamos una dependencia. Quizás ese fue nuestro primer idilio, nuestro primer amor.

Ha pasado algún tiempo desde entonces y las subsecuentes etapas de nuestra existencia, como láminas de un libro, son testimonios palpables de cómo hemos evolucionado. Ahora sabemos lo que es amor y donde habita. Por regla general imaginamos que se alberga y se nutre en algún lugar dentro del corazón, pero la realidad es que desde aquel instante primaveral cuando nuestra seguridad estaba en juego, esa agridulce sensación que todos sabemos reconocer se esconde en la silenciosa oscuridad del cerebro desde donde nos ha acompañado en todo momento, siempre deslizándose con inquietante impredecibilidad dentro de nuestro ser, siempre dominando nuestros sentidos y en muchas ocasiones, distorsionando la lucidez de nuestras decisiones.

Pero no sabemos vivir sin amor, ni debemos. No es un gran descubrimiento reconocer que la dirección que seguimos, por más que lo intentemos, nunca se materializa según el plan original porque el instinto es parte de nuestra indumentaria, estamos revestidos con la capacidad de amarlo todo y esa misma capacidad lo transforma todo, hasta nuestro destino cuya fragilidad es angustiosa.

Nuestra evolución es una metamorfosis constante, el tiempo nos convierte de protegidos a protectores y el amor se manifiesta con un sentido exquisito de propiedad hacia nuestros padres y nuestros familiares. Cuando amamos a nuestros hijos lo hacemos de una forma sorprendente, ya que hasta los más arraigados preceptos de nuestra matriz se diluyen en esa inmensa fuerza. Podemos prescindir casi de todo ahora que la consciencia ha desarrollado la capacidad de dirigir el complejo entramado de nuestras emociones pero nunca sobreviviremos sin un objetivo que produzca esa reacción que adjudicamos al corazón y cuyo verdadero origen, al parecer, es en el subconsciente donde se ha alojado desde aquel involuntario principio.

Allí habita la esperanza abrazada al amor.


Marco Antonio

lunes, 17 de septiembre de 2012

SI PIENSAS COMO YO...



No me sobra el tiempo para alargar la lengua y saborearlo todo. Es su falta lo que más me preocupa, añoro el no poder tragarme los colores del mundo, las noches, los días, las gotas de lluvia y el olor a pan horneado. Me nutro de la risa de los niños y todo lo que se acerca a mí por los cinco sentidos y encuentro que sí me falta tiempo para abarcarlo todo.

También reconozco que existe un lado oscuro, esa sinuosa característica tan necesaria en todo ser humano para mantenernos en equilibrio. En ocasiones se manifiesta como una carga emocional que irrumpe en nuestro entorno y nos imaginamos desprotegidos y atrapados. Es como sentirse extranjero en un país desconocido donde todas las experiencias son nuevas y en cada momento nos vemos forzados a improvisar porque no podemos contar con la experiencia de nuestros hábitos de conducta. Es entonces cuando nuestro carácter se desdobla y reaccionamos precipitadamente y por lo general de manera negativa.

Quisiera tener un alma con un siglo de experiencias y suficiente espacio y flexibilidad para amar hasta el infinito, pero reconozco mis limitaciones. El contacto personal es como una piel que rechazo sin analizarla demasiado. En un principio, cuando invade mi entorno no me inspira confianza, así que son raras las ocasiones en que intento profundizar. No soy de los que atraviesa con facilidad esa frontera porque no siempre las experiencias son agradables y en mi caso, los intercambios no progresan. Hay situaciones en que el intento es tan inflamable como si prendiéramos fuego a un papel de china que en un instante se carboniza en su propia desconfianza.

Me pregunto si somos como un cuerpo que no suda por temor a descubrirse y preferimos huir porque imaginamos un olor a miasma que no es real y visualizamos el egocentrismo como una babosa húmeda que lame y chupa hasta consumirlo todo. A veces me siento aplastado bajo el peso de mis propias contradicciones como si nada me importara, pero no es verdad, me importa todo y todo lo que está a mi alcance me causa un descarnado dolor en el alma. No acierto a ubicarme en este rompecabezas como lo que soy, una pieza más. He dejado de oír por las orejas para prestar mejor atención a mis fantasías y así he descubierto el placer de vivir de sueños. Es mucho más agradable que la realidad.

No creo que encuentre muchas opiniones que coincidan con mi forma de pensar…

Marco Antonio

lunes, 10 de septiembre de 2012

DR. EDUARDO GONZALEZ

<< Requiescat In Pace.>>


LUCES DEL UNIVERSO


Es ese constante tintinear de las estrellas el que sugiere que de algún modo todo pudiese estar relacionado con el drama de nuestra existencia. La vida misma no es más que un pestañear de luces que se encienden y se apagan en el breve espacio que habitamos en el tiempo. Somos como un destello de vida que eventualmente se esfuma revelando que nada es eterno.
Mi amigo del alma llora en la oscuridad que ha dejado la pérdida de uno de sus seres más queridos. El hermoso resplandor de una persona, su hermano mayor, cuyo tiempo se truncó a deshora. Un hombre que debería haber permanecido impartiendo su sabiduría y ejerciendo su profesión sin preocuparle el tiempo, pero llegó el momento en que todo el esplendor de su universo cedió el espacio que siempre fue suyo y su estrella oscureció. En algún momento todos confrontamos esa incomprensible secuencia cósmica que determina cuando un ser querido deja de acompañarnos en nuestra trayectoria, pero el aura de su tiempo fraguó con inquebrantable determinación su propósito herrando corazones con el temple de su sensibilidad y determinación para que aquellos que le conocieron continuaran compartiendo su visión.
Esas personas que nunca le olvidaran ni dejarán de amarle.

Marco Antonio

lunes, 3 de septiembre de 2012

ATRAVERSIAMO

En italiano quiere decir, crucemos a la vereda de enfrente, salgamos de nuestro sitio, donde la tristeza, o la vida nos esta agobiando.
No quiere decir que cambiemos de casa, de ropa o de todo los que nos rodea, solo hay que cambiar todo lo que nos hace sufrir, lo que nos reprime, o lo que nos angustia.
Yo encontré la forma de escribirle a la vida o reclamarle la parte de felicidad a la que tengo derecho o sea a la armonía que debe regir en mi existencia.
La palabra atraversiamo me entusiasma, es buscar lo que nos puede hacer disfrutar de ese tiempo que nos abarca y a veces nos confunde.
Me hice una lista de lo que me gustaría cambiar, lo que me deprime, y lo estudio y trato de ver que lo que no se puede, hay que superarlo minimizándolo, lo mas que se pueda.
La vida no es un parque de diversiones, ni un serial de placeres, hay que aceptar lo que nos da, sin preocuparse demasiado, ya que ese es el mal de todo, la preocupación innecesaria, cuando las cosas seguirán de todos modos, el curso que deben seguir en nuestro destino.

Carmen Muñoz

martes, 21 de agosto de 2012

LA VENTANA ABIERTA

Dejas una ventana abierta y las páginas del libro de tu vida corren borrosas arrastradas por el tiempo. Mirarnos al ombligo no es una buena costumbre, es algo que aprendimos en el principio cuando teníamos una eternidad por delante, ahora cada segundo hay que saborearlo y nos inclinamos por dejar nuestras huellas en todo lo que hacemos como testimonios de nuestra férrea voluntad.

Tenemos que besar más, abrazar como si quisiéramos dejar algo de nosotros en ese contacto tan personal, contar nuestros sueños y desvelar nuestras dudas a todos los que se han instalado en nuestro camino. Tenemos que vivir porque ése es el propósito y no hay otro, vivir para hacer constar de que formamos parte de un collar infinito cuyo comienzo ya olvidado nos define; entonces y ahora.

Sé que con la ventana abierta y estas páginas borrosas que se desdoblan, no es el momento para apreciarme el ombligo. En estos tiempos debemos enderezar la espina dorsal, esos que podemos, porque cada amanecer es un lujo que no se puede desperdiciar. Escribe una carta, un poema, una canción, acaricia a una persona mayor e invéntate un cuento que deje boquiabierto a un niño. Te aseguro que te sentirás inmenso de corazón y que las páginas de tu existencia irán tan cargadas de vivencias que el tiempo tendrá dificultad al pasarlas. Yo también te quiero. Marco Antonio

viernes, 13 de julio de 2012

DEMENCIA



Sabrás que la demencia es un secreto
que reniega desnudarse en tu presencia.
Es el libre albedrio de un soñar despierto,
la visión fantasmal que habita adentro.

Se tiembla sin temor al contemplar que somos
la voz en un silencio intencionado y nuestro
que nunca vocaliza el pensamiento oscuro
enclaustrado en el panteón de la cordura.

Antítesis de la razón. De la consciencia
que retumba a gritos: prisionero.
Desafía el compás de la apariencia
intentando alterar nuestra conducta.

Somos el ángel y la arpía, dos en uno.
El soplo omnipotente prefirió las alas
para crear este universo de fachadas,
pero dejó una trampa: la demencia.

Marco Antonio