LO QUE SIEMPRE HEMOS QUERIDO DECIR, PERO HASTA AHORA NUNCA NOS ATREVIMOS

jueves, 6 de octubre de 2011

EN ESTOS TIEMPOS

                        EN ESTOS TIEMPOS

En estos tiempos agrestes no me persigue el sueño,
los días sin sus noches alimentan mi drama
y la presencia del caos claudica las defensas.
Entre sábanas tibias me das la bienvenida
y vences el crepúsculo de tus horas en vela
sosegando mi espíritu con abrazos de amor.
Es en esos momentos que despierto a la vida,
desencajo los dramas ignorando el calvario,
y como un ave exótica me remonto en vuelo
en busca del sosiego que rechaza mí alma.
Sé que tu inocencia se marchó al galope
llevándose el espejo con su luna rosada,
pero quedaste tú con la vida zurcida
a mis años de espera. Es clara la visión
de que el lazo del tiempo va estrechando las horas.
Voy contando tus besos como granos de arena
y la barca en el río aguarda su momento.
Eres tú la que encierra en un cofre secreto
las llave de este reino que el destino creó,
y entre sábanas blancas me consumo en tu fuego
ajeno a la tragedia, sin vínculos ni rumbo
ya fundido en tu fibra, no subsiste el rencor.


Marco Antonio

lunes, 3 de octubre de 2011

CARTA A LA VIDA-María Susana

En el devenir de mi vida

En el devenir de mi vida, he aprendido que la amistad es más que un beso un saludo o un palmada en la espalda, que quizás me entrego demasiado, he aprendido que el amor es hermoso aunque no sea retribuido y es por eso que quiero como quiero, que soy como soy y que amo porque me aterra ver el rostro del desamor. Ya pasé la juventud, mi madurez me indica que a las cosas hay que tomarlas con la sabiduría que la edad nos marca. Día a día aprendo, me reciclo, me renuevo. No más problemas, para qué si ya se tienen normalmente buscarnos otros, encontrar la paz de a poco sin esfuerzo, dejando que entre en mi lentamente. No es fácil dada las cosas que un ser humano debe pasar, más he decidido que viviré la vida de la mejor manera, que alejaré aquello que torne la paz en desequilibrio, que seguiré amando siempre, si no soy amada no será mío el problema será del que no ama, el tiempo pasa y quiero ver lo bueno de las cosas, lo mejor de cada uno y cuando la parte oscura que todos tenemos me incite a no querer, desecharé la incitación. Rodearme de lo que es bueno, de lo que no duele, de lo que no hiere, es mi meta mi derrotero, ya basta de nefastos pensamientos se los dejo a los agoreros de la vida. Tendré una sola, quizás, pero es la que conozco y la tierra es la que piso y mi cuerpo es el que tengo no hay otro por eso para cuidarme el cuerpo y endulzarme el alma, trataré firmemente de dar y ser feliz haciéndolo porque al final del camino la cosecha de amores será grande. A ti mujer, la que habitas en mi cuenco, elevo esta promesa, porque tú eres yo, porque yo soy carne y alma, fuego y agua aire y cielo, pasión y melancolía, porque en mi está condensado todo por eso esa es y será mi tarea hasta que el día sea noche que va hacia la luz.

María Susana.

sábado, 1 de octubre de 2011

ME ASUSTAS

                                 ME ASUSTAS

Me asusta saber que en este mundo respiran
almas como la tuya, mentes que desprenden luces
y palabras de fuego para vivir de sueños inquietos
que en las pausas de tranquilidad espiritual
llegan a habitar la soledad de sus cielos.

Me asusta saber que te he conocido sentenciado
a no mirarme en tus ojos, ni oír el timbre de tu voz.
No sé como cubrir la distancia hasta tus manos,
sentir la textura de tu cabello.
Pensar en el calzado que cubre tus pies,
en el collar que adorna tu cuello,
en el cinturón que ciñe tu cintura.

Me asusta saber que he de perderte a destiempo,
en un día de lluvia o de sol, sin poder hacer nada
para evitar el silencio de tu ausencia.
Sé que respiraré tu recuerdo en habitaciones vacías
como se aspira el perfume de viejos espejismos.

Me asusta saber que no nos sobra el tiempo.
Cuando tiembla la mano o se opaca la voz,
aún nos queda esa inquieta costumbre
de inventarnos los versos y las frases de amor.


Marco Antonio

jueves, 29 de septiembre de 2011

EL VUELO

                                  EL VUELO

En las alas de un pájaro volaba la ilusión,
sintiéndose más tuya sin la presencia mía.
Escondí la razón en un cajón vacío
y dejé de soñarte para inventar recuerdos.
Ya no me sirve el tiempo para llenar la vida,
pero aún llevo el amor colgando de este árbol
que entre sus hojas verdes fermenta una añoranza
y busca otro refugio para anidar promesas.
Veo mejor el mundo con los ojos cerrados
si el viaje se me antoja a la luz de una aureola.
Imagino las horas que se escurren sin prisa
deshaciendo en un soplo los remiendos de ayer
y en las alas del pájaro se desliza la vida
arrastrando su estela, ilusa en su alegría,
hastiada en su dolor.

Marco Antonio

martes, 27 de septiembre de 2011

DILEMA ETERNO

DILEMA ETERNO

En estas noches cuando las estrellas se encaprichan en cubrir todo el firmamento parpadeando sus historias, sus testimonios de mundos que ya dejaron de existir hace miles de años, me pregunto si la vida es buena. Por más vueltas que le doy a la pregunta no acierto a responderme con satisfacción. Somos parte del universo y como todas esas luces que pestañean en sus trayectorias es natural que dudemos de nuestra propia excelencia.
¿Cómo se puede opinar si la vida es buena o no? Sobre todo si la respuesta que buscamos no es tan convincente como para debatir el tema de que somos elementos en procesos transitorios y que en realidad es la vida la que nos machaca constantemente, la que nos hace y nos deshace. Podemos estar de acuerdo en la proposición de que según pasa el tiempo nos acercamos a un veredicto final; como en toda trayectoria, vamos evolucionando para mejor o para peor. Pero cuando ya estamos próximos a ese desenlace final del que hablo, la percepción de lo que somos no es nuestra porque dentro de las limitaciones del entorno, son otros los que nos catalogan por el cúmulo de nuestras acciones. Así se catalizan todas esas conjeturas que nos zurcen a las etiquetas que llevamos. Terminamos circulando por la vida rotulados por las opiniones y la cambiante sensibilidad de aquellos que nos confrontan y tambien para esos que conviven en nuestro espacio; para esos, a veces somos buenos y otras no tan buenos. Naturalmente, esto nada tiene que ver, ni concuerda con lo que opinamos de nosotros mismos. Pero me he apartado de la pregunta original: ¿La vida, es buena o es mala?

Me pregunto si nuestro potencial cognitivo fuese un componente genético ya desarrollado cuando navegábamos en los fluidos consanguíneos ancestrales ¿elegiríamos venir al mundo a pesar de tener conocimiento de lo que nos esperaba? ¿Importaría entonces que la vida fuese buena o mala?
Marco Antonio

sábado, 24 de septiembre de 2011

DESENLACE IMPREDECIBLE


DESENLACES IMPREDECIBLES
(Segunda parte)
Cuando se desatan las pasiones incontrolables, perdemos la perspectiva y se crea una realidad que solo cumple un objetivo: el que queremos ver. Desde no muy lejos contemplo la vida de una familia cuyos puntales están a punto de desmoronarse. El desamor entró por la puerta, esa que todos mantenemos bien cerrada, y se pronunció como una sentencia cargada de desprecios y desconfianza.
Él la conoció en un viaje de placer en la costa del Mediterráneo y entre las sábanas de la nueva aventura, perdió el rumbo y el sentido de la responsabilidad. Todos entendemos algo de estas cosas que pasan en la vida, pero ¿quién se las explica al niño de ocho años que pregunta por qué su padre ha desaparecido? Su madre, tampoco lo entiende, porque hasta hace poco todo parecía un cuento de hadas donde la felicidad nunca termina. Sin embargo, ahora la vida para ella se ha convertido en una selva donde los caminos son todos inciertos y el intentar sobrevivir y perdonar es una panacea, porque bien sabe que va pisando en falso.
No es fácil desprenderse del amor cuando te entregaste de cuerpo y alma a un hombre que te prometió formar parte del resto de tu vida. No es fácil apagar la llama de un idilio cuyo fruto es la criatura que te mira con la pregunta en los ojos y para la que no hay respuesta. Ellos pertenecen a un mundo especial, un mundo desconocido para nosotros, el de los sordos, pero el más lastimado no lo es. Gracias a Dios el resto de nosotros, desde no muy lejos mantenemos los brazos abiertos para llenar los espacios grises que esta familia no puede satisfacer por causa de su incapacidad.
Pero el desenlace es injusto… porque la ausencia premeditada de su padre, ésa, nadie la puede reemplazar.

Marco Antonio

lunes, 19 de septiembre de 2011

CARTA A LA VIDA XXXIV María Susana


Cuentos de abuelas que se fueron pasando a los hijos, a los nietos y así sucesivamente. Cuentos que con ojos azorados y bocas abiertas escuchábamos ensimismados. La abuela Catalina, pequeñita y de ojos claros (que ella odiaba) relataba sus historias con mucha paciencia creando un aura de complicidad que fascinaba a sus nietos.

Recuerdo el relato de su viaje a la Argentina con su madre y seis hermanitos, sin ninguna otra compañía que la soledad del oscuro mar, en un barco que al parecer, ante los ojos de una niña cuajada de pesadumbres, era inmenso. El reencuentro con su padre que había llegado un año antes a estas tierras fue maravilloso y un alivio para la nostalgia de haber dejado Turín y saber que nunca regresarían, cosa que así fue.

En esta tierra conoció a su marido Pellegrín Pais, un hombre mayor que ella, le llevaba más de veinte años, era moreno, de ojos negros y gallego. De esa unión nacieron sus catorce hijos de los cuales sobrevivieron nueve, aquellas eran épocas en que las enfermedades mataban.
Catalina fue feliz, diría que jamás la vi de mal talante, por el contrario, siempre una sonrisa iluminaba sus labios. También nos contaba del campo, un terreno pequeño siempre sembrado que un día por desgracia el abuelo perdió por ser bueno y cederlo como garantía a un supuesto amigo. Nos contó del caballo overo que la llevaba del campo a la casa y que el abuelo con un solo golpecito en las ancas que siempre le daba antes de partir, diciédole:
Lleva a esta nena a casa— y el caballito obediente la llevaba de regreso al hogar.

Nos contó de la pobreza que volvió a vivir, algo parecido a la que vino con ella desde Turín, pero siempre con su sonrisa fresca y sus ojos celestes claros dandonos ánimo. Nos hablo de la tierra donde nació, pero siendo entonces tan pequeña, una niña de solo seis años, la vida se había encargado de hacerla olvidar muchas cosas. Amó a su Argentina con verdadera pasión. Aquí dejó su semilla- sus hijos- que se criaron fuertes y trabajadores para darle a ella una vejez tranquila.

Mi familia es una hermosa composición de español e italiano, de la cual nunca renegaré, mis raíces están aquí en Argentina pero llevo genes de ambos países.
Ya partieron todos, padre, madre y nueve hermanos se han ido, la última fue esa niña- mi madre- la que el overo llevaba despacito hasta la casa, a la que nunca terminaré de llorar y extrañar.
¿Me pregunto si estarán todos felices? Y se me hace un nudo en la garganta que me impide tragar cuando los recuerdos se instalan en mi corazón. Aquellas historias tan bien contadas y siempre tan bien recibidas. Ahora que todos se han ido, los evoco en este relato y pienso con fe que volveré a estar con ellos y escucharé sus voces de nuevo contándome las historias que aún quedaban por narrar.

María Susana