LO QUE SIEMPRE HEMOS QUERIDO DECIR, PERO HASTA AHORA NUNCA NOS ATREVIMOS

martes, 2 de noviembre de 2010

ESCRITA CON LA TINTA DEL DOLOR


Veía el dolor reflejado en sus ojos cuando nos invitó a sentarnos, y me estremecí.

Ellos no eran dioses.
Habían hecho lo imposible. La niña había luchado, pero...la naturaleza impone sus propias reglas, y...no podía ser.

No me la llevaría a casa, no conocería a sus hermanos, no la vería sonreir...

Ya lo ponía el cartel de la entrada: está prohibido soñar.

Viana

miércoles, 27 de octubre de 2010

EL LADRÓN



EL TIEMPO


Siempre me quedo con la sensación de que en su vertiginoso paso, el tiempo me arrebata las experiencias vividas. Nunca alcanzo a esconderlas como testimonios a la razón de por qué existo. Es como un ladrón que nos va desgarrando las tripas. Su marcha inexorable deshilvana las hebras del futuro y con el parpadear de las horas, fibra a fibra desaparecemos arrastrados por las aspas de su magnifico reloj. A veces quedan los retazos entrañables de lo mal vivido conservado en la hiel amarga de la memoria.

Sabrás que los sentidos aborrecen en silencio el transcurso del tiempo. Lo aborrecen desesperadamente, no sólo porque es un ladrón, sino también por ser causante y cómplice del nunca jamás. El instante vivido se escapa antes de que te enteres de sus consecuencias. El ahora no es una realidad hasta que el tiempo te permita examinar sus irreversibles consecuencias; para entonces ya forma parte de tu pasado. Somos supervivientes del instante para vivir otro mañana sin entender si hemos asimilado del todo lo que pasó ayer.

Mis sentidos me dicen que existo porque la lluvia se desprende, me toca y descubro un cielo azul de alas azotando el espacio que se pierde tras los bordes de mis ojos. Entonces desde las profundidades de mis pulmones un olor a hierba húmeda me habla verde. Creo saber lo que soy, aunque el tiempo esté disolviendo mi presencia entre las aspas de ese reloj. Lo dado por lo vivido, pero en el contexto de tiempo, eso es todo lo que somos – ¿O no?


Marco Antonio

domingo, 17 de octubre de 2010


Una audiencia heterogénea. Ingleses, españoles, alemanes, franceses y algún que otro lunar étnico dispersado entre la nutrida mezcla de invitados. El joven Yago se acercó al podium y todas las miradas se posaron en él. Aprovechó el breve silencio para pasear su mirada de una mesa a otra hasta que finalmente se detuvo donde los novios. Sonrió para sí mismo y con gran cuidado desdobló la hoja de papel que sostenía entre sus manos. Dejó que sus ojos volvieran a recorrer el inmenso salón y sin más preámbulos, comenzó a leer:

MENSAJE PARA EL RESTO DE VUESTRAS VIDAS.

Hola…otra vez (sin traducir)

Bueno, por fin lo ha conseguido. Es joven, simpático, audaz, carismático y en estos momentos está viviendo el momento más importante de su vida. Sin duda, los años que tiene por delante representan su competición más emocionante y decisiva. Y no lo hará solo, sino junto a la persona destinada a acompañarle en esta aventura. Sí, lo ha conseguido, y debemos felicitarle. David Cameron es primer ministro de Inglaterra.

Ahora que ya he ganado la atención de, al menos, la mitad del público, dejadme que os cuente una pequeña historia. Una historia que comienza en un pequeño hotel de Glasgow a finales de los años noventa, cuando una estudiante ovetense de Administración de Empresas que pasaba un año de Erasmus en Londres está a punto de confesarle a su padre la noticia más importante de su vida. Los dos están desayunando tranquilamente cuando, de repente, de los ojos de la chica empiezan a brotar lágrimas que caen sobre el mantel de la mesa. El padre, sorprendido, interrumpe su desayuno y le pregunta qué le pasa. Ella, sin poder reprimirlo, libera su secreto: “Papi, estoy enamorada de un inglés”. Aquella fue la primera vez que el padre, médico cardiólogo, estuvo a punto de someterse a sí mismo a un masaje cardiaco para recuperarse de su propio infarto. Porque aquella noticia revelada entre llanto suponía mucho más que la entrada de un tío de otro país en la familia. Aquella noticia tenía más peso que el típico cotilleo familiar de “la niña se ha echado novio”. Aquella noticia hablaba de un amor que no estaba sellado con fecha de caducidad. Aquella noticia abría las ventanas a otra ciudad, a otro país, a otra vida. Y la chica lo sabía. Y el padre lo sabía. Y por eso ella lloró. Y por eso él decidió dejar el infarto para otro momento.

Han pasado ya doce años desde aquel atragantado desayuno de un hotel en Glasgow, y las cosas les han llevado a reunirnos a todos hoy en esta catedral. Nos alegramos de su boda, sobre todo, porque les conocemos, porque sabemos que se merecen el uno al otro. Sabemos que Susana es tan guapa por fuera como por dentro y sabemos que los músculos y la narizota de Ross son sólo la prolongación exterior de su gran corazón.

Como queda mal que hable bien de mi propia familia, dejadme que haga un poco de promoción de los fabricantes de este gran atleta, brillante trabajador y fiel súbdito de Su Majestad la Reina: los padres de Ross, Robert y Marylin. Les conocí en un restaurante de Twickenham cuando Ross y Susana ya llevaban varios años siendo la pareja de moda de Londres después de David y Victoria Beckham. Me parecieron encantadores: gente noble, sencilla y cariñosa. Según me contó Susana algunos días después, yo también les caí muy bien por usar varias veces en inglés la palabra “fucking”, lo cual no sé si dice bien o mal de mí, pero muy bien de ellos. Algunos años después conocí a Kay, la hermana pequeña de Ross, que está a la altura del resto de su familia en simpatía, y que espero sea mi maquilladora personal cuando llegue a presentar mi propio programa de televisión. Susana es muy afortunada de tener unos suegros y cuñada así, y nosotros, la parte española del contrato, debemos estar agradecidos por habernos topado con unos ingleses algo más normales que la Familia Real Británica.

Quiero felicitar a mi hermana y a mi nuevo hermano –nuevo oficialmente, por que le quiero como a un hermano desde hace muchos años- por el apasionante lío en el que se acaban de meter y porque a partir de ahora, más que nunca, se sentirán todavía más unidos por ese raro invento del amor cuando cada uno esté en Hong Kong, Líbano, China, Colombia o esos sitios tan raros a los que van a ganar mucho dinero.

Ross, te has metido en la canoa más sólida y bonita en la que hayas navegado, y no tengas ninguna duda de que, con la remera que te has agenciado, el río de vuestro matrimonio será mucho más emocionante que el descenso del Sella. Esta boda es el final de aquella noticia que brotó entre lágrimas de un hotel de Glasgow. Pero esta boda es también el principio de una larga lista de noticias con las que, en los años que están por venir, haréis que nos broten lágrimas de alegría a todos nosotros.

Felicidades a los dos y, como dirían los Monty Python: “A continuación, algo completamente diferente”.
(And now for something completely different”).

Muchas felicidades y disfrutad del río.


Publicación autorizada por Yago Gonzalez oct 2010

viernes, 1 de octubre de 2010

COSAS QUE LE DIJE...


Me regalas tu esencia deshojada de pétalos. Me llevas de la mano por un nuevo camino fuera del alcance de las espinas y cada nuevo día me redescubro aprendiendo a vivirte de mil maneras. ¡Qué estrecho es ese margen que separa mis huellas de las tuyas! Necesitaré el resto de mi vida para acostumbrarme a ésta indescifrable sensación de sentirte mía... en mí.


No pierdas el pasaje a mi espacio, ni el rumbo a la ventana entreabierta donde siempre espero al fantasma del crepúsculo. Ése instante mágico cuando se disuelve el tiempo y tú llegas cargada de recuerdos. Sé que eres una barca imaginaria que no contempla las distancias, que sólo intenta acurrucarse entre mis brazos para soñar aventuras con un verso de amor entre los labios.

Si alguna vez desperté en la confusión de las palabras, y tú ángel mío te apresuraste a cortarle el paso a la duda; te debo el resto de mi vida. Gracias por haber defendido mi necesidad de amar lo imposible.

Marco Antonio

sábado, 25 de septiembre de 2010

DESPUÉS DE DIEZ AÑOS




DESPUÉS DE DIEZ AÑOS...

Ni del agua clara ni del sol de occidente apartaré los ojos, porque son las estampas que me quedan para recordar que estás entre las cosas buenas de la vida. Para mí, siempre serás como el aroma del pan cocido al horno; vas despertando recuerdos de aquellos momentos que nos tocó vivir. Es la melancolía que se desprende de mis huesos la que incita a las alucinaciones. Es el mago que habita dentro de mi, el que entonces conjura visiones de la isla verde que se alejó de mi horizonte mientras yo lo perdía todo tratando de descifrar el arco iris que se esconde dentro de tus pupilas.

Me falta el vocabulario necesario para señalarte hasta donde te quiero. Ahora me dedico a inventar palabras para crear un nuevo lenguaje que te llegue al alma. Gracias por ser quien eres, por guardar lo mejor de ti para este momento. Gracias por arriesgarte en éste mano a mano con la vida. Sólo sé que siempre quedará la ternura de mil besos para mancharte el alma.

Marco Antonio

domingo, 12 de septiembre de 2010

COMIENZO


<< Octubre del 2000 En un vuelo de Iberia - Puerto Rico - Casa Blanca>>



He oído decir que el paso del tiempo es el mejor antídoto para calmar el torbellino de emociones como éste que ahora azota mi ser. Pronto llegaré a Casa Blanca y no sabré como esperar por el momento en que tú te desprendas de España porque el instinto te guía a esa tierra santa donde yo, por primera vez, podré abrazar y besar lo que siempre ha sido un sueño. Éste que ha dormido despierto por tanto tiempo entre las palabras dulces que se cruzaron sobre el océano. Ha pasado más de un año desde que te infiltraste en mi vida y si habláramos de milagros, pienso que éstos siempre deberían ocurrir de esta manera para que lo improbable se transforme en realidad. Hay un vínculo de amor que crece entre nosotros con la misma impredecible intensidad de un huracán.



Por el ovalo de mi ventanilla puedo ver el manto de estrellas que cubre la inmensidad de la noche, las nubes cabalgan el silencio como fantasmas disfrazados de filigranas color gris plomo. Entonces el recuerdo de tus palabras viene a socorrerme para que no me sienta solo y deshilo la ternura en ellas, palabra por palabra, porque necesito saberte mía para que el viaje no sea de distancias infinitas.

Necesito encajarte en el crepúsculo que comienza a oscurecer la bóveda del azul celeste para que seas mi faro de esperanzas, la luz de todo lo que queda por vivir. Necesito posar mis pies en el continente Africano de una vez para comenzar este reto del destino y gritar a los cuatro vientos, cuanto te quiero...



Marco Antonio

miércoles, 8 de septiembre de 2010

PREÁMBULO A LA TRAGEDIA


¿Quién es ése que se cruza en nuestro camino? Su aspecto no es necesariamente una prueba fehaciente que garantiza su estado emocional. Así no se puede precisar la estabilidad de una persona, aunque en el contacto fugaz y el breve examen visual, descubramos que en sus ojos lleva estampada la imagen de una tragedia personal.

Es un riesgo que confrontamos todos los días y bien sabemos que es una experiencia de la cual no podemos escapar. Compartimos la aventura con el desconocido, conscientes del peligro: No sabemos quién es ése que se acerca. Cada vez más nos sentimos vulnerables a la invasión de nuestro entorno personal, los mensajes alarmistas de los medios publicitarios ayudan mucho a fomentar esa intranquilidad. ¿En realidad, será necesario que nos atormenten con esos mensajes sensacionalístas?

Cada día los inestables pululan nuestra sociedad en mayor número y nos vamos dando cuenta de que no estaban tan aislados como pensábamos, más bien unidos en su demencia. Unos por algún descuido mórbido de la Madre Naturaleza, otros porque van fermentando el odio y la agresividad bajo el estandarte de un terrorismo ilógico y persistente. También se cruzan en nuestro camino los que asumen posturas de extremo salvajismo: los practicantes de la violencia doméstica. Sí, estamos al tanto de la catarsis emocional que da rienda suelta a la más cobarde y vergonzosa conducta en el ser humano: el abuso intencional y perverso hacia sus semejantes  y nos cagamos del miedo.

En este espacio de letras necesitamos confirmar que también existen seres como tú que se cruzarán en nuestro camino el día de mañana. Que descubriremos sin miedo, en ése breve cruce de miradas, quién eres y te alojaremos en nuestros corazones con la sonrisa sincera desprendiéndose de un rostro que inspira confianza. Será como un adagio de cordura, precursora al prodigio de ésa pasión que llevamos por dentro: Nuestro amor a la prosa y a la poesía.


Marco Antonio.